Integración de redacciones: 5 agujeros negros

Es la discusión de moda. Cómo llevar adelante una integración de redacciones exitosa. Cómo reorganizarse, rediseñarse, hasta refundarse. La esperanza de levantar un contexto de colaboración ideal entre periodistas de las ediciones impresas y online entusiasma a muchos. Sobran consultoras que proponen sus modelos de modernización institucional, periodistas proclives a la integración y ejecutivos que ven en ese plan cierto horizonte de rentabilidad para sus compañías. Pero existen, al menos, cinco agujeros negros sobre la integración de redacciones que todavía esperan respuestas puntuales. Estos son:

Cuáles son los casos de éxito que inspiran la integración. El lugar común ante esa pregunta es citar el caso del Guardian, pero, seamos serios, ese modelo no cuenta para la mayoría de las empresas periodísticas. El Guardian puede tomar riesgos que otros medios no porque es propiedad de un fideicomiso sin fines de lucro. Ante la realidad financiera de los últimos meses, invocar la integración de The New York Times no parece ser tampoco el mejor plan retórico. Entonces, ¿cuáles son los casos de éxito que inspiran la integración?

Cómo va a mejorar la calidad del producto. Supongamos que alguien pudo responder con contundencia el punto anterior, ¿qué ocurre entonces con la calidad del producto? ¿Cuál es el plan estratégico de optimización de la oferta y de los costos operativos para producirla? No sé ustedes, pero yo no he encontrado ejemplos, ni casos ni planificación al respecto. Pasemos al siguiente agujero negro.

Qué otros productos va a generar el medio capitalizando la integración. La reinvención de un medio debería poder ampliar su campo de batalla. Aprovechar la nueva arquitectura organizacional para generar nuevos productos y valor agregado. Concretamente: cómo se traduce la integración ante el marcado, ante los lectores, usuarios, agencias de medios, clientes, competidores. ¿Alguien sabe? ¿O la integración es sólo una reformulación periodística puertas adentro?

Cómo va a mejorar la rentabilidad de la empresa. Este agujero negro no necesita aclaraciones. Necesita respuestas concretas.

En caso de que la integración sea un fin que puede responder esos cuatro desafíos, cuál es la mejor manera de llevarla adelante como un proceso de rediseño organizacional. Porque los cuatro primeros agujeros negros que planteamos aquí suponen una integración consumada. Ahora bien, la integración es más un proceso que un resultado y preguntarse qué más hay que hacer y cómo, además de mudar escritorios, parece al menos un interrogante prudente.

Lejos de toda ironía, lo que está en juego es el rediseño de la organización periodística, y en suma la industria del periodismo. Investigar en profundidad esos cinco grandes interrogantes y ensayar posibles repuestas, con prudencia y proyección, es insoslayable para hablar de la integración de redacciones sobre cierto piso de sustentabilidad para la profesión. La chatura generalizada sobre el tema y la liviandad con la que se aborda, sin testimonios ni casos de éxito, sin estrategia a largo plazo ni argumentos sólidos, permite que cinco preguntas simples y bien concretas hagan tambalear la retórica de los beneficios de integración.

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