Importan tanto las ideas como los equipos de trabajo

Ayer lo hablábamos con Orihuela y el tema se está haciendo recurrente en otros contextos. ¿Equipos vs. ideas? Creo que el problema parte desde una trampa. Me explico: el hecho de que en muchas ocasiones y casos concretos que nos tocan vivir esa maravillosa alianza se convierta en una dicotomía, o cuanto menos en una discusión binaria, nos obliga optar. Nosotros nos negamos.

Vemos cómo equipos mal armados disuelven o esfuman todo germen de una idea, imposibilitan prototipos y liquidan el entusiasmo. Pero también vemos como algunos equipos y grupos de trabajo levantan castillos donde nadie y mueven infraestructuras mucho más propicias a la creatividad sin ser los últimos paladines de la ilustración, ni los voceros del emprendimiento y la innovación.

Parte de la trampa reside también en suponer que las ideas son un fin acabado y no una base movediza, cuando en una organización vale tanto generarlas como ponerlas en marcha. Se trata de la organización como laboratorio, no como supositorio. Otra porción de la trampa es pensar que los equipos sólo son constituidos por humanos. Firmo el certificado de defunción de esa forma organización en este post. Los equipos son humanos + hardware + algoritmos y los flujos que pueda producir/contener/expulsar.

En la nueva amalgama amphibia donde se confunde, conjuga o, mejor, remixa, el pensar y el hacer es, creo, donde más me interesa intervenir.