Hacer la diferencia

A veces no es tan importante saber qué se es como saber de qué huir. Pasa en el mundo de los negocios y en la literatura, en la política y en los medios, en la tecnología y la educación. En todos los sectores, industrias y claustros. En un mundo donde fluye la réplica, destacan los intentos por construir diferencia, condición necesaria pero no suficiente en la empresa de diseñar valor.

Tenemos cada vez más capacidad de clasificar y cada vez menos de diferenciar. El mismo árbol de tags desde el cual se diseñan productos, servicios, estrategias y benchmarks, que dan seguridad de planificación en las industrias inmaduras, prescriben la capacidad de empresas de todo calibre a la hora de producir diferencia y volverse visible para su audiencia.

Echen un vistazo, por aterrizar el tema, al sector de los medios digitales periodísticos. Una extensa góndola de sitios mimetiza a unos con otros. Cuando hay que encontrar a los diferentes e innovadores, por sus propuestas informativas, diseño interactivo o modelo de negocios, sobran los dedos de las manos para contarlos.

Youngme Moon, de Harvard Business School, publicó el mes pasado Different: Escaping the competitive herd, un libro estimulante que invita desde la primera a la última página a salir del rebaño y producir diferencia. Marcas de gaseosas, barras de cereales y sitios online, entre otras, son sus blancos para contar por qué y cómo el diseño de la diferencia es parte de la cadena de creación de valor cuando un sector tiende a cardumen.