Hacer cultura

La periodista Quinn Norton está publicando en Threat Level un extenso perfil serializado de Anonymous que vale la pena seguir. Allí expone una idea similar a la planteada hace meses, en tono más académico, por Nicolas Mendoza: la importancia de entender a Anonymous y 4Chan como actores culturales.

Dice Norton (@quinnnorton):

Anonymous (…) is culture
(..) It is no wonder we in the media and the wider culture are often confused. Any study of Anonymous must be anthropological, taking into account the way people exist in different societies. The media has just been looking for an organization with a leader who could explain why Anonymous seems to do weird things. Not only that, but Anonymous seems to be built around doing weird things, and even has a term for it: the lulz.

Antes había dicho Mendoza:

We cannot fully understand the true state of contemporary culture, and the future of cultural production (that scary euphemism), if we do not understand 4Chan. Yet 4Chan does not feel any need to be easily understood. Its autonomous project requires a stage of disorientation because its method is continuously to produce and evolve a language of its own.

Norton y Mendoza dan por sentado que Anonymous y 4Chan existen y actuán dentro y según parámetros culturales que ellos mismos ayudan a fijar y crear. Anonymous y 4Chan viven según sus propios valores culturales porque construyen cultura, dicen ambos. No es un concepto menor y debería tomarse como una enseñanza para cualquier otra plataforma web. Sería una enseñanza que plantearía unas pocas premisas más o menos así: si internet es pieza clave dentro de la cultura contemporánea, ¿cómo estámos participando nosotros, a través de nuestra plataforma, en la construcción de esa cultura? ¿Qué contribuímos a la cultura? ¿Qué cultura creamos?

Lo de Anonymous y 4Chan no es excepcional. Facebook, Twitter, Google y etc también lo hacen al ser formadores de la cultura en la que vivimos. Lo interesante y diferenciador de Anonymous y 4Chan es que actúan desde los márgenes de la web y son, por lo tanto, entidades mucho más dificiles de categorizar.

Las plataformas de los medios informativos están en la punta opuesta de todo ésto. Ni forman la cultura contemporánea ni son necesarios para entender la producción cultural del futuro, mencionada por Mendoza. Las plataformas de los medios son, a lo sumo, fuentes de información y punto. Pierden así el rol fundamental cumplido durante décadas, el de ser un eje central de la cultura de su época, como lo fueron desde los primeros folletines hasta la mejor televisión de ficción e informativa, pasando por las revistas de vanguardia, los grandes y pequeños diarios y la radio. Ninguna puntocom de un “medio” ocupa un lugar así. Mientras sigan sin ocuparlo, continuarán deambulando por el Sahara sin brujula.