Franco Moretti, un tipo raro

Franco Moretti es un tipo de ideas raras. Lo intuí al leer un perfil sobre él y su trabajo en el Lit Lab de la Universidad de Standford y lo confirmé, con creces, al leer su libro Distant Readings.

Académico, historiador de la literatura, crítico literario y compilador de Il romanzo, una mezcla de historia y análisis en 5 volúmenes de la novela europea, Moretti lleva varios años intentando usar computadoras para analizar la literatura de forma que se la pueda estudiar sin necesidad de leer. Así nomás. No es que esté en contra de la lectura ni mucho menos, pero considera que con bases de datos digitales se podrá entender mejor la literatura, en más detalle y de formas nunca antes vistas. Así nomás. Lo dicho: es un tipo de ideas raras.

Distant Readings es una compilación de 10 ensayos publicados a lo largo de más de una década, publicado el año pasado y que plantean el camino hacia ese objetivo de la “no lectura”. En el libro, presenta ideas nuevas y también defiende, extiende o revisa, a la luz de críticas, ideas publicadas con anterioridad. El libro comienza con “Modern European Literature: A Geographical Survey”, una mirada a la creación de la novela europea desde perspectivas geográficas, y termina con “Network Theory, Plot Analysis”, donde intenta esbozar una aplicación literaria para una teoría científica, usada en campos como la física y la economía. Al final, el hilo unificador de los 10 ensayos queda bien claro: cómo puede aplicarse el análisis digital de datos a la crítica literaria. Con ese concepto, llega a enunciados como:

Ver el estilo de la prosa desde abajo…. Con bases de datos digitales, en la actualidad es fácil de imaginar: dentro de pocos años podremos hacer búsquedas en todas las novelas que se hayan publicado jamás y ver analizar patrones entre millones de frases. Personalmente, estoy fascinado con este encuentro entre lo formal y lo cuantitativo.

Una de las grandes preocupaciones de Moretti es cómo podemos analizar la historia de la literatura mundial cuando no nos alcanza el tiempo para leer todos los libros y cuando el 99.5 por ciento o más de los libros publicados han caído en el olvido, o por lo menos fuera del cánon académico y editorial. Es en busca de las respuesta gira hacia las computadoras.

La historia de las literatura, y de las humanidades, es una historia escrita por individuos. La lectora solitaria que lee libro tras libro para analizarlo; la persona dedicada a la tarea hercúlea de leer la mayor cantidad de libros posibles en el mayor detalle posible a sabiendas de que sólo se está metiendo un pie en el mar, que nunca se podrá leer todo, que una vida alcanzará para leer algunas decenas de miles de libros como mucho y que quedarán millones sin tocar. Es la historia de los Umberto Ecos y los Harold Blooms nuestros de cada día. El trabajo fáctico de las ciencias duras, donde los datos son explicativos por sí mismos, no es imaginable ni deseado para la literatura. Bueno, no al menos que Moretti logre su objetivo.

Desde el Lit Lab, fundado en 2010, el académico italiano está trabajando para romper ese paradigma del intelectual individual al buscar la mejor forma de usar computadoras para estudiar la literatura mundial y para analizar cómo está hecha la literatura, por qué está hecha como está hecha y por qué se consume de tal o cual forma. Si logra dar con una respuesta, la historia y el análisis de la literatura ya no dependerá de las interpretaciones individuales y nada más, sino que el procesamiento mecánico de datos será tan o más importante. Tan fácil como eso.

Dado semejante esfuerzo, parece apropiado hablar de una idea radical. Muchas críticas a las ideas de Moretti (ya sean las presentadas en Distant Readings o las del anterior Graphs, Maps, Trees, o en cualquier otra parte) se enfocan en la dificultad de cuantificar “lo escrito”, en la importancia del “pensamiento humano”, en las metáforas, enarbolando así clásicas virtudes sacras de la literatura. Muchas de las críticas son fáciles de aceptar porque parecen certeras, pero el problema radica en que solo son certeras con las herramientas y los conocimientos actuales. Son críticas aceptable si se cree que no habrá evolución, si se acepta que ésto es lo que hay y que nunca tendremos otras herramientas. Ahí está el valor del trabajo de Moretti: está buscando la solución para el problema que se le presenta (qué hacer con el 99.5% de libros que no se leen ni tienen en cuenta) y la forma de desarrollar los métodos para lograr su objetivo. Moretti está buscando una forma nueva de hacer algo que se viene haciendo sin cambios hace siglos (la crítica hecha por un único lector).

Dentro de esa búsqueda, uno de los preceptos básicos, y quizás el más famoso, de Moretti es el de la “lectura distante”, que da nombre al libro y propone una lectura casi superficial de los textos analizados, donde prosa y trama importan poco y solo se buscan ciertas palabras, giros lingüísticos, estructuras narrativas, etc, o sea todo aquello que forma el modelo de un texto. Luego va un paso más allá: para analizar textos o géneros, lo mejor es distanciarse y estudiarlos a través de otros. Así, el estudio de la literatura mundial pasaría a hacerse a través de lecturas ajenas.

En su intento por crear nuevos paradigmas, Moretti busca hacer análisis innovadores para tener nuevos conocimientos obtenidos desde lugares desconocidos para la literatura (por ejemplo, mira el uso de las claves en la literatura victoriana para ver por qué Conan Doyle fue popular y otros autores británicos de novela detectivesca fueron olvidados en poco tiempo). Para ello aplica al estudio de la literatura métodos y teorías usados por las ciencias duras y la economía y nace, por ejemplo, “Network Theories, Plot Analysis”, donde dice:

Cuando se trata del fenómeno de lenguaje y estilo, podemos hacer cosas que las generaciones anteriores no podían ni soñar en hacer.
Cuando se trata de lenguaje y estilo. Sin embargo, si trabajamos con novelas o con obras de teatro, el estilo es solo una parte de la imagen. ¿Qué hay sobre la trama — cómo puede ser cuantificada? Este paper es el principio de una respuesta, y el principio de la principio es la teoría de redes. Es ésta una teoría que estudia vínculos entre grandes grupos de objetos.

En el mismo ensayo, no tiene problema en reconocer que su teoría tiene fallas, puntos desconocidos porque “es solo el bebé de la teoría de redes para la literatura”. Como tantas otras ideas presentadas en el libro: son ideas incipientes, experimentales, que buscan solucionar un problema centenario. Con semejante reconocimiento por parte del italiano, su intento es meritorio, loable y merecedor de mucha atención.

El trabajo de Moretti tiene grandes defensores. Steven Berlin Johnson, el autor de Everything Base is Good for You, es uno de ellos. Ex-alumno universitario de Moretti, Johnson dice que el italiano tiene una gran idea (en el sentido de la “Big Idea” americana, una idea que puede impactar la forma de pensamiento imperante sobre un tema). No muchas personas tienen ideas así y, al leer Distant Readings, es imposible no coincidir con Johnson en que Moretti es una de ellas. Es lógico: las grandes ideas suelen nacer de la cabeza de gente con ideas raras.

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Más lecturas sobre Moretti:
Una mirada al Lit Lab en el Financial Times
Moretti en Leland Quarterly
Adventures of a Man of Science, en n+1
Mucho sobre Moretti en The Valve
Crítica a Distant Readings en el New York Times