Flogs para las ciberculturas

No son tan subterráneos ni marginales como se podría creer, o como tantos creen. De hecho no paran de multiplicarse. Son los Fotologs. O como los llaman la mayoría de sus hacedores y visitantes: Flogs.

Básicamente son weblogs en los que predomina la imagen, que casi siempre cuenta con algún epígrafe descriptivo e informal, un comentario, o con alguna frase o letras de canciones. ¿Qué tipo de imágenes? No hay regla. Nos podemos encontrar con el diario de una persona pero contado con fotografías, fotos tomadas en viajes, en el colegio, en la pileta, en el parque, fotos al azar, imágenes tomadas de Internet, dibujos, autorretratos tomados con la propia mano de quien es fotografiado, en fin … los fotologs son inmedibles por categorías ya que la misma anarquía con la que se reproducen son su sustancia y cada flog, así, contiene un poco de esto y poco de aquello. Quizá esa sea su naturaleza, la de cambiar cada día, la de improvisar, la de tener –si es que lo tienen- un criterio de exposición liderado por las ganas, las ilusiones, lo visto o incluso por el humor de cada día.

Los fotologs encarnan una manifestación en plena expansión, miles y miles de jóvenes de todo el mundo están optando por esta variante de los weblogs. Y aquí lo de jóvenes no es un dato menor porque la mayoría de los flogs son publicados por chicas y chicos que aun no han llegado a los veinte años. Lo de miles tampoco es un dato intrascendente ya que miles son los flogs inaugurados cada día. Por solo dar un ejemplo, que es reciente, de los últimos días de abril, el servicio Fotolog de Terra alcanzó los 40 mil usuarios inscriptos a dos meses de su lanzamiento.

pantallazo5.jpgTenemos casos de fotologs alojados en un dominio propio pero aquí lo que nos interesa es la expansión desenfrenada, el nacimiento continuo de espacios de publicación, exposición, comunicación, y sobre todo, de relaciones y extensiones de éstas. Los fotologs han avanzado a tal punto que ya existen directorios de flogs. Las empresas ven que “los pibes se enganchan” a publicar sus imágenes y ponen en marcha los servicios de alojamiento gratuito para quienes quieran sumarse a esta movida cultural que, por cierto, evidencia la extracción territorial de las nuevas tecnologías emergentes. Pibes de a pie con sus remeras de bandas de rock, chicas a la salida del colegio, también las llamadas tribus urbanas -algunas más dark que otras … todos tienen su versión flog, y son participes de micro comunidades, fragmentos de un tejido social que se manifiesta abiertamente digital.

Es verdad que de por medio está la simplificación de las herramientas de publicación web y la proliferación de cámaras digitales y de teléfonos celulares que permiten tomar fotografías entre una generación que hace las imágenes su vida, su cuerpo, su entretenimiento y gran parte de sus saberes y su conocimiento. Bien, ahora también sus relaciones están ligadas a la imagen web. Porque los fotoblogs están funcionando como espacios virtuales que extienden -o reinventan- los espacios comunes de la escuela, el boliche, la plaza, la calle, el ciber, los cumpleaños y hasta los viajes de egresados. Son la expresión clara y espontánea de las redes juveniles que nacen con la web y las tecnologías abiertas, y ponen de manifiesto cómo las nuevas tecnologías intervienen en las practicas culturales al mismo tiempo que sus usos son parte de su rediseño y domesticación.

pantallazo2.JPGMientras cada vez sabemos menos o con menor precisión qué es el espacio público, cuáles son las reglas y los actores que lo gobiernan, cómo se comprende la fragmentación de lo privado –y lo privatizado-, nos encontramos con miles de jóvenes tras los fotologs, que están bien lejos de ser espacios cerrados o individuales. Son redes de intercambio. Todos los flogs se entrelazan, se sindican y se referencian.

Su funcionamiento es maravilloso. Una persona o un grupo de dos o tres -rara vez son más- abre su fotolog donde publica sus imágenes, sus fotos, las de su ídolo de rock, la de su novio o novia, etc. Y en una barra del flog enlaza o sindica los blogs o los fotologs de sus amigos, familiares, o simplemente flogs que le interesan o que están en consonancia con el suyo.

Un aspecto de la propia naturaleza de los flogs es su, como dijimos, extracción territorial. Parece muy obvio pero es necesario. Los flogs tienen un meta mensaje que es el que muestra las caras de miles que están detrás de la tecnología. Ya no son solo miles de blogs, sino cientos de miles detrás de blogs y fotologs. Y tener claro eso es muy importante porque agrega un elemento decisivo para pensar la tecnologías, que es la dimensión de lo humano y la diversidad, lo que hay detrás de. La traducción en la realidad de los flogs, la intervención que han logrado, es comprobable al punto que los flogs no empiezan ni terminan en la web. En no pocas oportunidades las fotografías son tomadas “especialmente para el flog”, con lo cual el espacio de publicación es concebido mucho antes de su utilización, y los comentarios plasmados en el mismo flog no se encierran en una conversación de auto referencia espacial. Por el contrario, si los leemos nos percatamos de que todo el tiempo se hace referencia al acontecimiento o a las circunstancias en las que ha sido tomada la imagen. Es decir: los flogs superan desde el primer momento la mera idea de almacenamiento visual que podría remitir a un álbum.

pantallazo6.JPGClaro esta que aquí no importa qué calidad tienen las fotografías o los dibujos, pese a que hurgando un poco podemos encontrar imágenes de alto valor estético entre tanta cantidad de flogs. Ni si las nuevas generaciones van a ser bandas de reporteros gráficos de sus círculos o de su propia intimidad. Los flogs se hacen flogs porque trascienden la publicación, la calidad y el almacenamiento de archivo. Y los floggers, es decir, los miles que andan por ahí con sus camaritas, en los cibers, tomando fotos, capturando momentos, muecas, y situaciones corrientes no están preocupados por la valor tradicional que estamos acostumbrados a asignarle a las fotografías. Quienes pudieron hacerse de una cámara andan por ahí congelando instantes a mansalva, haciendo de sus amigos, de su barrio, fragmentos de un relato espontáneo y natural que se dispone dentro de un sistema superior de redes.

Los flogs a veces también se acercan al exhibicionismo. Recorriendo los directorios de fotologs cada tanto uno se encuentra con alguna persona desinhibida que exhibe sus atributos, pero hay límites. Porque si un flog se pasa de la raya con los contenidos la mayoría de los directorios los elimina y los deja off line. Incluso los navegantes son incitados a denunciar contenidos pornográficos o lesivos.

pantallazo4.JPGTambién hay variantes periodísticas de los flogs, que a veces constituyen un híbrido con los weblogs. Es decir, tenemos variantes periodísticas que suman un texto de 7 u 8 líneas a la imagen, montando un proceso de documentación visual instantáneo y descentralizado sin precedentes. En esa línea de trabajo, conocemos, por ejemplo, el blog Rosario alternativo, un proyecto pedagógico de experimentación del que participan alumnos y docentes del Seminario Ciberculturas y Organizaciones que se dicta en 4to año de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario. Una experiencia diferente al común de los flogs pero que da cuenta del poder de estas herramientas si son pensadas con una planificación previa y adecuada al servicio de un proyecto.

Con todo, y desde esta bastante caótica descripción del asunto flogs, comprendemos cada vez más que la relación jóvenes-web / jóvenes/tic es un proceso complejo y difícil de desmontar que crece exponencialmente pero que está recién en sus comienzos. Los flogs son comunidades virtuales que articulan un sistema simbólico propio, variable y alternativo. Emergen subjetividades en construcción que experimentan con ingenuidad y hasta sin quererlo. Simplemente lo hacen. Construyen un leguaje propio -del que muchos puristas reniegan- que permite que los floggers diseñen naturalmente sus practicas y, especialmente, un código, y los valores y reglas de esa experiencia que es en definitiva la construcción de redes sociales de la cultura digital.

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Los ojos del tiempo, Página/12

Fotolog, Wikipedia