#findelperiodismo

¿De qué hablamos cuando hablamos de #findelperiodismo?

De la crisis de sus soportes, del abaratamiento de sus plataformas, de la disminución dramática de sus consumidores frente a los nuevos canales de circulación de datos, ese flujo que aceita el devenir mismo de las redes sociales. Pero también hablamos de la emergencia -nunca antes tan nuda- de los eslabones puros y los mecanismos engrasados de la industria periodística. Un núcleo legible de esta emergencia puede darse en los tenues enfrentamientos entre el gobierno demócrata de Obama y la cadena republicana Fox. Una lectura de mayor intensidad, sin embargo, resulta más inmediata -en latinoamérica y en especial en Argentina- en la puja de intereses constante entre entre el polo público (gobierno, parlamentarismo, institucionalidad) y el polo privado (juntas de directorio, corporatividad monopólica, recursos productivos).

Desnudado de los valores románticos del siglo XIX y XX -la persecución de la verdad, la persecusión de la justicia, la intervención en la res pública-, el periodismo se vuelve una materia inerte y desmitificada. La suya se vuelve -vamos a reelaborar pecaminosamente a Giorgio Agamben- nuda vida: vida como asunto sin límites de la filosofía y vida como materia sin forma. Un recipiente en el que se vehiculizan en un éxtasis obsceno los intereses de un postor.

¿De qué hablamos cuando hablamos de #findelperiodismo?

También hablamos de episodios de tensión entre lo nuevo y lo viejo. Y por tensión quiero decir: rebordes donde lo mejor de lo nuevo se entremezcla con lo mejor de lo viejo. Por ejemplo: un proyecto de investigación periodística tradicional montado sobre una plataforma técnica de vanguardia. The Washington Post: Top Secret America es exactamente eso. Una investigación al modo tradicional de distintas zonas secretas militares en los Estados Unidos, presentada del único modo viable: en la intangibilidad de la web y mediante una summa multimediática. Haciendo click sobre el video -la investigación periodística se fusiona con la palabra escrita y con el cine, en ese trompo tan posmo del entretenimiento como valor absoluto (aunque bien entendido)- también se visibiliza la tensión comercial que tanto desnuca a algunos camaradas.

El financiamiento de una investigación de más de dos años y más de una docena de periodistas profesionales -tiempos y formas que exceden escandalosamente las expectativas actuales de lo viable en el nuevo mercado de la información digital- también puede lograr sus anunciantes. Ahí está -como paratexto mercadotécnico- la promo, el comercial, el miserable capital, dispuesto a financiar un proyecto interesante, lacerando el credo absoluto del abaratamiento de la mano de obra y de la depresión de las expectativas del público consumidor.