Fabbing, imprimiendo creatividad

De las ideas-bit a los objetos-átomos. De la abstracción delirante al salvataje material. De la propiedad de los medios de producción al diseño colectivo. Del diseño a la construcción. De la fábrica a la carta a la red de creatividad. Porqué el fabbing es mucho más importante de lo que estamos dispuestos a aceptar.

Encontrar referencias en la web sobre el fabbing no es nada sencillo. Hay poco y críptico, parcial y orientado a expertos. En castellano es aún más difícil.

Para decirlo en dos palabras, el fabbing es un método emergente de producción personal, doméstica digamos, de objetos tridimensionales. Es el mecanismo por el cual podemos realizar impresiones en tres dimensiones. Es decir, permite materializar la información en 3D que modulamos con un programa en la computadora.

fabbing

Es una especie de “impresora 3D” autoreplicable que nace en la cuna filosófica del software libre, que “imprime” en varios materiales –sobre todo plástico, papel, metal y cerámica- formas digitales modeladas en 3D. Si se me permite la expresión, es como un “soplar y hacer botellas”, pero con un nivel de complejidad hasta ahora inexplorado.

Una de las cosas más interesantes es que incluso esta maquina se encuentra en un perpetual beta, como si fuera -¿lo es?- un sistema operativo libre. Entonces, para ilustrarlo con un ejemplo burdo, para que se entienda, serviría para imprimir un vaso de plástico que diseñamos en la computadora.

La reina bibliográfica del fabbing por ahora es FAB: The Coming Revolution on Your Desktop–From Personal Computers to Personal Fabrication, de Neil Gershenfeld, el director de The Center for Bits and Atoms del MIT.

Estas Desktop Factorys no requieren para ser usadas las tradicionales competencias de manufactura y en casi dos horas es posible conseguir una impresión digna en una producción casera de un diseño de un par de zapatillas, por poner otro ejemplo. El nivel de personalización se vuelve a escala de la creatividad cuando el fabbing está de por medio.

Si el fenómeno del fabbing salta el muro geek que actualmente cerca la incubación de semejante tecnología, algunos se animan profetizar una nueva revolución industrial ligada a esta posibilidad inédita de producción doméstica, desde juguetes a la carta a antenas para zonas rurales caídas en la brecha digital, desde diseños de indumentaria a nuevas formas de consumo y producción de marcas. El horizonte parece inasible cuando se trata del fabbing y quizá se deba a ello que no hay teoría o futurología que pueda dar sustento. Otra vez, parece que lo empírico es lo trascendental.

Existen once laboratorios de fabbing en todo el mundo, todos ligados de una u otra forma al Center for Bits and Atoms del MIT, y orientados en mayor o menos medida a esa gran promesa de transformación industrial que, de masificarse, podría tener un impacto revolucionario en los mercados y se desharía de toneladas de libros sobre marketing y posicionamiento.

El FabLab de Barcelona es una de las más recientes inauguraciones. Darse una vuelta por el sitio del laboratorio les dará una buena idea sobre de qué se trata esta imprenta del siglo XXI, que ya no imprime palabras, sino creatividad.

Estamos trabajando en un Fab Project que en muy poquito tiempo conocerán. Sólo puedo adelantar que no sólo estará ligado a la industria, sino también –y sobre todo- al arte y la educación. Mejor no sigo porque me dan ganas de contarlo todo…

Referencias para saber más:
[email protected]
What is a Fabber?