Errarle al foco con Twitter – primer parte

Hace más o menos dos años se hablaba mucho sobre la porquería que era Twitter. La pregunta recurrente era “¿Para qué sirve?”. Había algunas respuestas sensatas dando vueltas, pero solían quedar sepultadas bajo los quejidos críticos.

Hoy el discurso mutó y la pregunta es “¿Cuándo harán plata?” y se habla sobre la fenomenal explosión en usuarios y de que es una gran fuente de información. Una vez más, como cuando se apuntaba contra “la porquería”, se le erra al foco, sobre todo desde dos ángulos: por un lado se habla demasiado de Twitter y demasiado poco de micro-blogging, de micro formatos narrativos; por otro, se exalta demasiado la importancia de Twitter como fuente de información periodística y como de algo que ya es y no algo que sigue estando muy, muy en veremos.

Discutir hoy sobre las virtudes de Twitter es un poco como discutir hace cinco o seis años sobre las virtudes de Blogger o WordPress o MovableType sin que siquiera se hubiesen mencionado las diferencias de uno respecto a otro ni hablar sobre las virtudes de la plataforma misma (el blog en aquel caso).

Los planteos como éste sobre las ventajas del nuevo formato, el mini-formato de publicación, son rareza. Ahí, en Wired, hay un intento por ver qué produce Twitter: “by forcing users to commit their thinking to the bite-size form of the public tweet, Twitter may be giving a powerfully productive new life to a hitherto underexploited quantum of thought: The random, fleeting observation.”

Incluso así, son demasiadas las dudas y escasas las certezas. Hablar sobre cómo el mini formato modificará nuestra forma de expresión y razonamiento es muy abstracto y muy, pero muy apresurado (de ahí la presencia fundamental en el fragmento citado del potencial “may”). No debe olvidarse que el micro-blogging fue precedido por su primo hermano, el SMS. Twitter es la adaptación y la evolución de un formato en otro medio. Tan revolucionario no es.

La necesidad de encontrar una explicación inmediata de para qué sirve y por qué sirve algo es natural de las personas, más aún en Internet por los tan mentados tiempos internetianos, la archi-desgastada “inmediatez”. En esa necesidad por determinar el para qué y el por qué parece radicar la desesperación por encontrar lo fenomenal de Twitter, de decir “hay que tener gente en las redacciones pendiente de las tendencias de Twitter“.

El micro-blogueo sigue siendo un formato experimental y Twitter no es más que el formato de experimentación, el ratón de laboratorio de algo que puede ser el primer paso de una revolución. O puede terminar siendo una simple moda.

Por ahora, Twitter sirve para ver cómo se forman las audiencias alrededor de una formato “extraño”, como se acercan a tal o cual plataforma o servicio, cuáles son las identidades más atractivas y cuáles son los perfiles de producción que sirven para atraer usuarios y cuáles no. Y también para divertise, obvio.