En Internet, la seguimos chupando

Crédito y Aclaración: Este post surgió a partir de una conversación con Guillermo Culell el jueves por la mañana. Varias de las reflexiones son de su cosecha. No le asigno frases textuales porque sería impreciso. La inteligencia es de él, y la imprudencia sólo mía. Gracias Culell.

El calibre de las críticas de Diego Maradona a la prensa rebotó en todo el mundo. El gremio periodístico, repentinamente abanderado de la moral y las buenas costumbres, reaccionó con indignación al improperio del Diez: “Que la chupen y que la sigan chupando”.

La reacción de la audiencia en Internet, durante y después de la conferencia de prensa de Maradona, debería ayudarnos a reflexionar a quienes trabajamos en medios online.

Así que dejemos de lado los debates infértiles sobre si debió o no decir lo que dijo y sobre si se puede o no criticar a la prensa o al propio Maradona. Libertad de expresión también es todo eso, aunque lo compartamos poco, nada o mucho.

Mientras los periodistas de varias redacciones de América Latina discutían sobre si titular o no con la frase del Diego, la audiencia la tomó, la reelaboró y jugó sus propias cartas en el asunto, sin tanta hipocresía, ego gremial ni indignación barata. Las redes sociales dieron cuenta de ello: un flujo de hashtags y participación barrió en Twitter y Facebook todo rastro de la moral de la prensa.

Facebook no sólo es el sitio de noticias más visitado del mundo, también es el medio que cuenta con la política editorial de contenidos más optimizada: Facebook habla como hablás vos, porque el criterio de tratamiento de los contenidos está distribuido en la composición de la red de cada uno de los usuarios.

En ese sentido, la distribución no sólo logra que existan tantos criterios como usuarios tiene la red social, además construye un contexto vivo que la convierte en el medio más plural y, probablemente por eso, más legítimo de cara a las audiencias en la red: No todos van a estar en favor ni todos van a estar en contra. Y todos pueden refutar, discutir y plantar posiciones sin la obligación de llegar a consensos en tiempos o espacios tiranos.

Lo venimos diciendo desde hace años: el valor está en el diseño de contextos de interacción y no en la producción específica de contenidos. Hablar como habla la gente real, y no como en los ministerios, y construir categorías y secciones que guarden relación con la temporalidad del consumo, los intereses y la vida cotidiana de las audiencias, es algo que ni el mejor periodismo digital -no sólo en la región- todavía ha logrado hacer. Es una deuda de los medios digitales para saldar en la próxima década.

Quelachupen.com fue el sitio de la semana. Un par de horas después de la conferencia de prensa estaba en línea. Corría a toda velocidad por chats, emails, Twitter y varias redes sociales.

A qué medio no le hubiera gustado que su contenido se expanda de esa forma. El video que muestra quelachupen.com no es contenido original ni ‘de calidad’. Es más: es contenido disponible en Youtube, publicado en miles de blogs y previamente transmitido por TV hasta el hartazgo en cientos de programas. ¿Qué hace la diferencia, entonces? El nombre de dominio correcto en el momento indicado.

El snobismo de las agencias interactivas y los gurúes del marketing viral, la planificación de las campañas publicitarias, y las estrategias de medios para lanzar nuevos productos online, no le llegan ni a los talones a la capacidad de quienes montaron quelachupen.com: un nodo efímero, una puesta en la fluidez, una intervención quirúrgica que ofreció aire fresco a la audiencia en plena sobredosis de prejuicios emitidos por TV.

Quizá, desde los medios online, no es desmedido tomar todo esto como una señal antes del switch de década. Quizá en los medios hay que desaprender. Quizá tenemos que tener más radares que roadmaps, y más capacidad de reacción que prejuicios. Quizá es hora de diseñar experiencias tan breves como intensas y ofrecerlas a la audiencia: zonas de paso, rituales efímeros, convergencias pasajeras, articulaciones provisorias, dominios descartables, creatividad de guardia.

Lo difícil, claro está, es hacerlo sin recurrir al periodismo chatarra, con intuición y creatividad, con velocidad y precisión. Empapados con la audiencia. En el fondo, lo que está en discusión es la narrativa del periodismo en Internet y la (in)capacidad que tenemos para generar nuevos relatos, aun cuando nos armamos hasta los dientes con tantas nuevas herramientas.

Si la frase de Diego Maradona sólo nos sirve para indignar al gremio y discutir titulares, y no para repensar lo que hacemos -sobre todo cuando la audiencia lo primero que hace al escucharla es ver qué dice su red en Facebook y no qué opina la prensa al respecto- en los nuevos medios la vamos a ‘seguir chupando’.