El silencio de los corderos

Para los periodistas, en su día.
Para los cronistas, que… ¿son periodistas?
[email protected]@ los [email protected] [email protected]@les del interior.
“Hacer crónica es plantarse frente a la ideología de los medios, que tratan de imponer ese lenguaje neutro y sin sujeto que los disfraza de purísimos portadores de la realidad, relato irrefutable”.
“Una vez le pregunté a Walsh si realmente le había consultado a la viuda de unos de los fusilados de José León Suárez qué había comido ese día. ¿Las milanesas con papas fritas eran un dato de la realidad dado por la viuda o un verosímil para un obrero que todavía disfrutaba de un buen pasar? Primero me hizo una broma, pero muy significativa: «Nadie me va a hacer un juicio por eso»”.

 

I
La crónica como forma implica, también, la posibilidad de un penoso análisis formalista. En tal caso, un penoso análisis segmentado del dispositivo narrativo crónica puede formularse así:

[percepción tiempo-espacial] N + [información fáctica] N = [segmento crónica] N

El esquema formal puede trasladarse fácilmente a cualquier ejemplo:

[Son las diez de la mañana] + [Estamos con el fotógrafo en un ómnibus rumbo a Balcarce, una ciudad de 35 mil habitantes ubicada al sudeste de la provincia de Buenos Aires] = [Son las diez de la mañana. Estamos con el fotógrafo en un ómnibus rumbo a Balcarce, una ciudad de 35 mil habitantes ubicada al sudeste de la provincia de Buenos Aires] *

La sumatoria (∑) de esos [segmento crónica]N constituye una crónica. La fórmula es de valor universal**.

Lo relevante de la [percepción tiempo-espacial], con mayores o menores vises románticos —entre ellos, el de la exacerbación bucólica suele ser el peor—, es que se trata del segmento a través del cual el cronista instituye su pacto de lectura. La crónica es el género narrado por aquel que realmente ha estado ahí.

El cuerpo real del cronista transformado en máquina perceptiva, por lo tanto, funciona dentro del dispositivo narrativo crónica como voz del cronista: la voz en primera —única— persona, típica del cronista. El mundo y sus categorías (tiempo/espacio) se construye dentro del dispositivo narrativo crónica a través del radar único de esa maquinaria perceptiva.

Es mediante la elaboración estética de esa [percepción tiempo-espacial], que incluye  los discursosN de los personajes narrados durante la crónica, que el dispositivo narrativo crónica disputa su pertenencia a la literatura. Analizada como literatura, entonces, el dispositivo narrativo crónica puede leerse como un abigarrado catálogo de datos geográficos, husos horarios y variables atmosféricas percibidos por una única maquinaria perceptiva. ***

II
La [información fáctica] reproduce el modelo del periodismo tradicional.**** Así, la crónica puede leerse como un dispositivo de información periodística ornamentada por la literatura. Una voz única que, mientras por un lado, describe al mundo desde una única perspectiva subjetiva, da cuenta de un relevamiento único de información “objetiva” que la legitima, por lo tanto, como parte del discurso periodístico.

A pesar de sostenerse deliberadamente al margen de una nueva ecología digital que hoy privilegia, a través de la disponibilidad de diversas herramientas, la construcción mediática de sentidos horizontales, desjerarquizados y colectivos —por lo que el factor [percepción tiempo-espacial] podría calibrarse por la N cantidad de relevancia que le asignara su propio flujo de audiencias*****—, es ante el elemento [información fáctica] que integra al dispositivo narrativo crónica que la aristocracia de la subjetividad cede una parte de su monopolio del sentido.

Cuando la información fáctica, elemento que no requiere —ni siquiera por razones narrativas— la mediación del cuerpo del cronista para su investigación y recolección, es elaborada por un auxiliar —un agente externo pero esencial a la fórmula: una voz presente pero silenciada—, lo que emerge es una disputa interesante sobre la autonomía del dispositivo narrativo crónica. En ese sentido —en ese único sentido—, la aristocracia de la subjetividad transporta en sí misma  la lógica de la intrusión y el hacking.

De lo que se trata es de profundizar la apertura monolítica de la voz única y el poder único.
Fracturar el silencio de las voces a las que sólo se les permite integrarse bajo el precio de su silenciamiento.

La idea de “nuevo periodismo”, entre comillas, que consiste en apropiarse de ciertos recursos de la ficción para aplicarlos a la no ficción que se hizo en los cincuenta y en los sesenta, cristalizó en un género. Es decir, se toma el resultado del procedimiento y no el procedimiento. Porque en los cincuenta y sesenta había un procedimiento: buscar en otras formas literarias aquellos elementos que te permitieran narrar no ficción, elementos que se habían usado en otros tipos de género: el policial, la novela social, por ejemplo. De ese procedimiento que fue usado en aquella época por Capote, por Walsh, por todos los que sabemos, salió una forma de contar la no ficción. De ahí en más, la mayoría retomó el resultado y no el procedimiento. El procedimiento sería volver a buscar en la innumerable oferta de las formas literarias. Eso es lo que valdría la pena hacer.*******

 

* http://www.revistaanfibia.com/cronica/la-vaca-sagrada-2
**La excepción quedaría demarcada por aquella crónica que no partiera del supuesto de un monopolio férreo sobre los sentidos. Crónica polifónica, horizontalizada y polisémica que, de existir, no goza de buena salud.
***Otra instancia del monopolio de los sentidos y de una subjetividad única.
****¿Es la información fáctica objetiva? La industria de la información, los teóricos de la información, las nuevas audiencias, el cine, la literatura y Julian Assange han elaborado a lo largo de las últimas nueve décadas distintas hipótesis que se encaminan hacia una respuesta tentativa: nada hay menos objetivo que la presunta objetividad de la información (aún) fáctica.
*****Debemos volver, siempre, a la crónica digital del asesinato de Muammar Kadafi, registrada por simples soldados libios con sus teléfonos y subida a YouTube.
******A Enriqueta Muñiz, personaje sobre el que tal vez no se ha escrito todo lo que se debería, está dedicado Operación Masacre: “Desde el principio está conmigo una muchacha que es periodista, se llama Enriqueta Muñiz, se juega entera. Es difícil hacerle justicia en unas pocas líneas. Simplemente quiero decir que en algún lugar de este libro escribo “hice”, “fui”, “descubrí”, debe entenderse “hicimos”, “fuimos”, “descubrimos”. Algunas cosas importantes las consiguió ella sola, como los testimonios de los exiliados Troxler, Benavídez, Gavino. En esa época el mundo no se me presentaba como una serie ordenada de garantías y seguridades, sino más bien como todo lo contrario. En Enriqueta Muñiz encontré esa seguridad, valor, inteligencia que me parecían tan rarificados a mi alrededor”.
*******http://www.revistaotraparte.com/n%C2%BA-20-oto%C3%B1o-2010/actuar-la-vaca