El pulso del blog

Encontrar el pulso del blog es tan difícil como reconcer y reconciliarse con la escritura en la vida cotidiana, aunque el blog sea oralidad pura. He pasado por todas las etapas y mutaciones durante todos estos años: publicar mucho, poco, extenso, hipercorto, una vez a la semana, seis veces por día, lo abandoné, reaparecí, me tensioné, me relajé, reseñé libros y películas, puse sólo “links”, en fin… Esto ha sido anaeróbico, subaerobico y superaeróbico.

Ahora, y sobre todo porque esta criatura mutó a otra cosa, estamos redefiniendo el pulso, sin saberlo, sin discutirlo, sin plantearlo. Pero esto es de algún modo un aviso.

Encontrar el pulso del blog es una tarea en favor del confort textual y contra la arritmia xml de quienes leen. Es un desafío de creatividad porque si tener un blog implica tener algo para decir ya lo hubiera abandonado para no volver. Lo que importa, en última instancia, es el pulso de escritura y publicación, más allá de la extensión y los contenidos. Se trata de hacerlo, de llevarlo a la esfera de lo ordinario y lo corriente.