El peronismo está minado de blogs

La política argentina toma poco y nada de la web. Algún site 0.1, algo de flash para los más “modernos” and Wellcome to the Information Society. Pero el peronismo está produciendo la excepción. Elecciones a la vista (o no), los peronistas son quienes más bloguean en el campo político nacional y, aún con limitaciones, están tejiendo una red en torno al partido que la oposición ni siquiera ve pasar porque está muy lejos del mundo online.

Un corte generacional de buena parte del peronismo está sacando cada vez más blogs del horno. El curso de blogs que montaron hace unos meses, parece, está dando sus frutos en presencia en la red. Hay de todo. Con aciertos y errores, algunos bizarros y otros pretenciosos, de funcionarios y militancia, temáticos, problemáticos y de campaña, los blogs del oficialismo son cualquier cosa menos perezosos. Están generando contenidos y formando posiciones sobre los temas que les interesa. Algunos de ellos: Tablón K, Militancia para la Victoria, Javier Noguera, Silvia La Ruffa, Alberto Pérez, Rubén Devoto, Diego Kravetz, Sandra Bergenfeld, Grito Argentino, Matías Lennie, Generación K, Inclusión digital, Sebastián Lorenzo, Energía, No discrimines, Sumate a Cristina, English version, Nosotras con Cristina

Están naciendo como cluster político, haciendo cosas simples y concretas en la red. El emergente es aún apenas embrionario y nada sabemos sobre el impacto que pueden tener el uso de estas tecnologías en la centralidad estatal, las estructuras partidarias y la relación con los ciudadanos. Si la blogósfera es un mar de flores, una de ellas es peronista.

Con poco, la oposición y algunos movimientos sociales podrían hacer mucho. Pero no la ven, ni ven que no ven (Y no me refiero a que un político tenga un blog, eso es una pavada, sino a articular información desde distintos nodos de un partido). Negar así la red, cuando la Argentina tiene más de 12 millones de internautas, cuando hay casi tantos móviles como habitantes y cuando la educación reclama a gritos actualización tecnológica, da cuenta de la crisis de percepción social que aún atraviesa a la clase política.