El grado cero de la sociedad del conocimiento

No importa quién gane las próximas elecciones presidenciales. El futuro local ante la sociedad de la información promoverá usuarios de tecnología, no productores. Promete acceso, no desarrollo. La prueba del “CTRL+F” y el error conceptual de la brecha digital.

La pose online. Encontrar propuestas ligadas a la sociedad de la información en los sitios de los candidatos a presidente –diseñados, eso sí, respetando al pie de la letra el manual del buen internauta 2.0- es una misión imposible.

La retórica de la nueva web social, las redes participativas y de colaboración, ha influido muy poco en las acciones propuestas en los planes de gobierno. Basta con tomarse un par de horas y leerlos.

Para los políticos, tener un blog, publicar la declaración jurada en internet y hasta “twittiar” se convirtieron en objetivos de virtualización política. “Hay que estar” hasta en YouTube y que nadie se sorprenda si FaceBook alberga a algún candidato. Utilizar aplicaciones Web 2.0 ya es en una condición digital a aspirar, y no un piso del cual partir para articular una sociedad del conocimiento compleja. Ni el Programa Nacional para la Sociedad de la Información da el ejemplo. Su web es una imagen enlazada por un email y el teléfono que ofrece de contacto no tiene quien lo atienda.

Se sabe que leer detalladamente las propuestas de los candidatos es una actividad que pocos ciudadanos realizan antes de participar de los comicios. La intención de voto parece ser impermeable a las propuestas creativas para resolver problemas estructurales del país. Pero, a su vez, quienes diseñan las plataformas y planes de gobierno parecen haber renunciado a seducir a los ciudadanos con ideas y modelos de desarrollo. Cuando de sociedad de la información, agenda digital y nuevas tecnologías se trata, el panorama es desolador.

La prueba del “CTRL+F”. Un buen comienzo es navegar los sitios de los candidatos. Otra opción es consultar portalelectoral.com.ar, un sitio que reúne información elemental para sobrevivir en las elecciones del domingo próximo, o el wiki Elección Argentina.

Sólo algunos planes de gobierno resisten a la prueba de un “CTRL+F” –un comando de búsqueda de palabras claves- con criterios como “tecnología”, “software”, “digital” o “sociedad de la información”.

Algunos ejemplos, tomados al azar, muestran que Elisa Carrio propone dotar a las oficinas de “tecnología moderna que facilite y agilice las tareas”. Para Ricardo López Murphy debe “introducirse la informática en todo el proceso educativo formal”. El plan Roberto Lavagna promete “introducir tecnologías y capacitar a los docentes en nuevas técnicas de enseñanza”, y la candidata del oficialismo sostiene que impulsará “la industria del software y las nuevas tecnologías”.

El Partido Obrero y Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, por ejemplo, no pasan la prueba del CTRL+F. No ofrecen referencia alguna a los temas claves de la agenda digital.

Brecha digital: HTTP Error 500. “Internal server error”. La abrumadora mayoría de los temas relacionados con la brecha digital están orientados a promover el “acceso” a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Pero cada vez más especialistas están cuestionando esa conceptualización del problema. Advierten que la brecha digital no se reduce sólo saturando masivamente de tecnología las sociedades, produciendo usuarios, operadores y consumidores.

La brecha digital es uno de los temas políticamente más complejos para los próximos años. Reducirla implica repensarla. Aún con un estado supuestamente paradisíaco de inclusión digital, con un país donde todos tengan “acceso” a las nuevas tecnologías digitales, la brecha seguirá mostrando sus más procelosas profundidades, porque, ante el panorama global, la oportunidad de las naciones es transformarse en verdaderos nodos productores de conocimiento en el marco de un mundo que ya vive en red.

A una semana de las elecciones presidenciales, es fácil saber, al menos, dos cosas. Por un lado, que no hay programa político ni plan de gobierno diferenciador de cara a la sociedad del conocimiento, que implique desarrollo local de tecnologías, nuevas prácticas sociales, cultura emprendedora, inclusión ni alfabetización digital. Por el otro, que el lugar de líder político referente de la sociedad de la información aún sigue vacante en la Argentina.