El futuro ya llegó

Escribí esta columna para la edición de Noticias que sale esta noche.

El paisaje futurista de hace 20 años consistía en que los autos volarían y que estaríamos más aislados, que las relaciones serían frías, heladas, y que las máquinas, autónomas, serían una amenaza contra la humanidad. Pero el siglo XXI llegó y la alianza hombre máquina está pariendo una generación hiperconectada, superproductiva y con nuevas formas de inteligencia.

Los datos son apabullantes: Una de cada tres personas en todo el mundo tiene un teléfono móvil. El año pasado, se vendieron más de mil millones, la mitad con cámaras integradas. Los mensajes de texto se instalaron de tal forma que algunos diccionarios, como el Collins en el Reino Unido, han introducido algunos de los términos SMS.

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, a nivel global se destinan más horas a los medios digitales que a la televisión o la radio. En el 2010, más de 80 millones de adultos jugarán con videojuegos.

En la Argentina, el 42% de los usuarios de internet tiene menos de 25 años y 2 de cada 10 todavía no cumplieron 18. En Buenos Aires la mayoría de los chicos de la calle va a los cibercafés.

La maquinaria digital es omnívora de múltiples hábitos: jugar, escribir, estudiar, escuchar música, ver videos, filmar, comunicarse. Todo. Y todo a la vez, porque ese es uno de los rasgos de los nativos digitales: el multitasking.

Cómo ver el futuro, cuando el futuro ya llegó, es tan complejo como inasible el presente. El miedo de los padres sobre la inseguridad digital de sus hijos es inevitable, pero las oportunidades de la sociedad en red son invalorables.

Hace 20 años, el miedo estaba en el futuro. Ahora, en el presente. Será porque, definitivamente, el futuro ya llegó, recién comienza, y aún no podemos conocerlo. Encima las máquinas no nos atacan: nos ayudan a transformarnos.