¿Se viene la neo-neo televisión?

Hace 28 años, Umberto Eco relataba cómo la televisión se estaba transformando, con su famoso artículo “De la Paleo a la Neo-Televisión”. Si antes la tele se dedicaba a prescribir conductas, a informar a los televidentes sobre realidades exóticas, a proponerles modelos a imitar o mundos a recrear; la Neo-TV inauguraba un discurso meta-referencial. La tele, en este nuevo paradigma, no deja de hablar de otra cosa que la tele misma. Con la multiplicación de programas basados en el archivo, que no hacen más que reproducir fragmentos de otros espacios de la programación, es fácil entender lo que Eco explicaba. Hoy, después de que haya pasado mucha agua bajo el puente y, sobre todo, con la revolución de los nuevos medios online, sería inocente que pensar que la televisión sigue igual.

En un coloquio internacional organizado por Fundación Telefónica con motivo de los 60 años de televisión argentina, varios académicos de diferentes partes del mundo se juntaron para debatir sobre el futuro del que fue uno de los medios más hegemónicos del ecosistema comunicacional.

La mayoría está de acuerdo en que el destino de la televisión está signado por la convergencia con nuevas plataformas, que brindan nuevas oportunidades a este medio, que sólo podrá evitar quedarse viejo si se alía con productos online. Por supuesto, tampoco faltaron las predicciones apocalípticas: el académico y gerente de TV José Ramón Pérez Ornia se animó a arriesgar que, el día de mañana, las pantallas morirán y que nos informaremos a través de micro chips. En el pasado, afirmaciones como estas no sirvieron para explicar el fenómeno porque cuando se configuró un nuevo medio, más que condenar a muerte a los anteriores, los ha forzado a un reacomodamiento y a nuevas formas. Y parece que llegó la hora de que la televisión se ajuste a los nuevos tiempos.

Para el sociólogo Luis Alberto Quevedo, lo que está sucediendo es que se están diversificando los usos de la televisión. Si antes el medio se dedicaba exclusivamente a una transmisión broad-casting (de un emisor a múltiples receptores), hoy en día – con la expansión de los videos amateurs online, el streaming de series a través de internet y la proliferación de fansites en la web, entre otros fenómenos  – la televisión se está volviendo, cada vez más, narrow-casting (de pocos productores a pocos usuarios). Las múltiples pantallas hacen que el consumo sea también múltiple: “hay diferentes apropiaciones. Pese a esto, no podemos negar que la televisión es, tal vez, el último relato broadcasting de la historia de los medios”.

Quevedo establece una diferenciación importante entre las características del hecho noticiable y la forma en que ese contenido será transmitido. “No hay duda que seguirán habiendo eventos broadcasting. Los grandes eventos deportivos, como el reciente mundial de Rugby o los mundiales de fútbol, o las tragedias, como el rescate de los mineros de Chile, son hechos que seguirán atrayendo a audiencias masivas que elegirán la TV clásica para informarse”.

Pero, para los micro-relatos, para las noticias “blandas”, o las ficciones segmentadas, la respuesta se encuentra en internet. “Series como ‘Dr. House’, ‘Lost’ o la serie local ‘El puntero’ no capturan al gran público porque no están hechas para él. En cambio, se comparten en comunidades de amigos, que sienten que se identifican con un consumo sofisticado, y construyen lazos de identidad a través de estas historias”.

Un paso más allá del “narrow-casting” es el “single-casting”, que es muy popular con los tweens, los jóvenes de 10 a 12 años, y con los jóvenes en general. “Son productos generados en la industria que migran hacia otras pantallas. Las series ‘How I met your mother’ o ‘Skins’ son los mejores ejemplos. Crean redes de usuarios y ellos las visualizan en una temporalidad distinta a la tradicional. No es el horario de la TV el que se impone, sino que ellos pueden ver sus series favoritas a la hora que quieran”.

No sólo las formas de ver se están transformando, sino también las narrativas de las historias que se cuentan. La docente Jane Feuer, de la universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, estudió en detalle la forma de estos relatos. “Si en la telenovela típica solían reinar los planos medios y contraplanos; hoy predominan los ángulos más experimentales y novedosos. La serie “ER Emergencias” inauguró esta metodología, con la cámara dando vueltas en la sala del hospital, y voces en off que no se correspondían con los actores. No obstante, pese a estas pruebas, aún se seguirá recurriendo a las formas clásicas porque son efectivas”.

Quevedo también se centra en las características de los nuevos contenidos: “Las historias están cambiando. No funcionan bien en la red los relatos globales, sino los locales, los que se centran en la vida cotidiana. Ellos refuerzan nuestras creencias, nos permiten compartir códigos entre amigos. ‘El elegido’, ‘Bailando por un sueño’ y ‘678’ son algunos ejemplos”.

Su colega mexicana Andrea Di Castro opina lo mismo: “La televisión nos decía qué pensar sobre la historia global. Ahora, internet está produciendo micro-historias. Por eso el atractivo de los pequeños personajes, de las biografías mínimas, de la novedad en tiempo real. Todo esto retrata la vida, el clima, de una nueva época”.

A diferencia de la TV, ella dice que las historias de internet nunca tienen fin y lo incitan al usuario a un nuevo pacto de lectura. “No existe la idea de un programa acabado. Se proponen fragmentos para que el usuario arme su propio discurso”.

La TV puede encontrar en la red un espacio sin precedentes en donde volcar sus contenidos. Como ejemplo, la investigadora citó datos de You Tube, que informó en su sexto aniversario, este año, que se suben a la página 48 horas de videos por minuto, y que reciben 3 millones de visitas diarias. Hace unos meses, el Wall Street Journal informó que You Tube destinó 100 millones de dólares a la compra de contenidos originales, producidos por profesionales de la industria, para publicar en el sitio. También está comprando eventos de alcance masivo, como la Copa América, por lo que apuesta a capturar al público generalista de la televisión tradicional.

Para Di Castro, que la televisión inunde internet no significa que el consumo de noticias televisivas decrecerá. Ella citó un estudio que sostiene que la población europea, estadounidense y australiana aún consume un promedio de 22 horas semanales de televisión. Y 15 de internet. No obstante, los usos de la red son varios y no puede extrapolarse este resultado a la visualización de noticias o entretenimiento.

Quevedo piensa que son varias las características principales de la televisión clásica que serán mantenidas en la Neo-Neo Televisión. “La sintaxis propia, la fragmentación de los contenidos, el suspenso en cada entrega, la coherencia interna, el desarrollo de géneros propios y la falta de clausura”. La TV tiene que seguir prometiendo “estar ahí”, siempre disponible, para el consumo de tiempo libre. Eso sí, él aclara, “tiene que ser cada vez más convergente e interactiva”.

Di Castro propone un opción inevitable a la televisión para no perder su lugar de relevancia en la vida social. “Se tiene que integrar con las redes, fusionarse con ellas. Tiene que encontrar nuevas plataformas para difuminar sus contenidos. Como se preguntaba el cineasta François Truffaut, es lícito pensar si las pantallas ocuparán, el día de mañana, las paredes de nuestras casas. En mi opinión, habría que preguntarse si el mundo no es ya una inmensa pantalla. Tal vez ya lo es.”