El cuerpo de la audiencia

¿Por qué ser un objeto más cuando se puede ser una prótesis?

Los medios siempre fueron algo externo al cuerpo los públicos. Marshall McLuhan los definió como extensiones físicas y psíquicas del hombre. Sin embargo, aun en el concepto del canadiense, los medios eran algo aparte del cuerpo. Algo por fuera. Objetos/soportes disponibles con los que se interactuaba en demanda de información y entretenimiento.

Los diarios, la TV, la radio, el cine, la pintura, todo, estaba pensado para estar fuera del cuerpo y servir a la mente. Así pensados, los medios estarían en el conjunto amplio y diverso de entre 2000 y 5000 objetos con los que un humano promedio se relaciona a diario.

Una nueva generación de medios está naciendo de la mano de la nanotecnología y la conectividad. Ya no se trata de medios-objetos sino de medios-prótesis: dispositivos/medios/marcas/contenidos/servicios que ya no sólo se obtienen o se consultan, se consumen, se leen, se escuchan o se ven. La nueva generación de medios también pordrán ser “usados”.

La idea de usar los asocia más a la ropa o a una prótesis: convierte a los públicos en cyborgs, o al menos en potenciales cyborgs. Estos nuevos medios se añaden a los cuerpos. Esto es una novedad y una compuerta para usos, aplicaciones y negocios insospechados hace sólo una década.

Los relojes y pulseras “inteligentes” podrían estar en una etapa tan preliminar que, no es rebuscado suponer, signifiquen para los cuerpos lo mismo que las PC a las oficinas durante la década de 1980.

El soporte de los nuevos medios ya no es sólo tecnología, dispositivos y cacharros sorprendentes presentados en las ferias de tecnología. El soporte de los nuevos medios empieza a ser, y entonces será, el cuerpo y la mente. O más precisamente: una combinación, un híbrido del cual hoy desconocemos las proporciones exactas de combinación entre tecnología, cuerpo, información y conectividad.

La metáfora de las extensiones físicas y psíquicas del hombre que introdujo McLuhan se está volviendo una descripción literal de los nuevos medios. Los libros como extensiones de la vista, la TV como extensión del tacto, la Red com extensión del sistema nervioso central, o incluso la ropa como extensión de la piel, dejan de ser conexiones conceptuales para presentarse como posibilidades tecnológicas disponibles en el mercado de consumo.

El concepto de ecología de medios también deja su impresionismo de origen y empieza a volverse una idea mucho más definida y tangible. Los medios como parte emergente de la composición biológica de las audiencias terminan de cerrar el circulo.

Los medios dejan de ser una cosa aparte de los cuerpos. Los medios dejan de ser soportes ajenos y empiezan a ser parte de los cuerpos de las audiencias. El desafío para marcas, productores de contenidos y anunciantes parece abstracto e imposible. Tan abstracto como imposible cuando apareció la Red. Tan incipiente como saber que en la Argentina apenas hay una docena de los anteojos “Glass” de Google.

Los medios y la publicidad siempre trabajaron para ocupar la mente de las personas. Para apoderarse de su atención. Se añade un desafío más: ocupar el cuerpo de la audiencia, un espacio limitado, sensible, personal, cambiante y sobre todo selectivo.

La interfaz es el cuerpo.