El caso Ohmy News

Unos datos asombrosos acerca de una cruza extraña de weblog y diario on line logró darle algo de exposición al 57 Congreso Mundial de Periódicos celebrado por mil periodistas, ejecutivos y dueños de empresas de periodísticas en Estambul, que venía monótono y envuelto en pura formalidad.

Oh Yeon Ho, fundador y director de la “rareza” llamada Ohmy News dejó pasmados a quienes lo escuchaban cuando contó su experiencia. El 22 de febrero de 2000 lanzaron Ohmy News y nada volvió a ser igual.

Al principio de la aventura informacional era un cuarteto de periodistas quienes editaban los artículos de unos 700 colaboradores externos al sitio de noticias, lo que hoy sería un boom en la Argentina que ni por asomo se acerca a la cifra. Pero pasaron cuatro años de aquel 22 de febrero y el proyecto que ya prometía cumplió.

Actualmente Ohmy News tiene 35 editores y periodistas que publican cada día entre 150 y 200 notas, lo que equivale al 70 por ciento del contenido del periódico, de 33 mil reporteros-ciudadanos que están registrados. Los lectores diarios fluctúan alrededor del millón, numero envidiable para muchísimos diarios nacionales de cada vez menos ejemplares.

Los 33 mil reporteros-ciudadanos de Ohmy News deben publicar sus artículos con su firma real, pues son ellos los responsables de lo que escriben. Los derechos de los contenidos son compartidos entre el medio y el autor, quien además es libre para publicar sus notas en otros medios. La mayoría de los colaboradores no gana una moneda por su contribución, solo unos pocos, los más leídos logran agenciarse de unos 15 o 17 dólares por contribución. Entonces la pregunta obvia ¿Por qué esas personas invierten tiempo y trabajo en informar sin obtener una retribución? “Escriben artículos para cambiar el mundo, no para ganar plata. Ellos producen y leen. Es una forma de cambiar las cosas y en eso reside nuestro poder”, contestó Oh Yeon Ho.

Esos miles de colaboradores son una masa heterogénea compuesta de estudiantes, docentes, buenos vecinos y lo que se nos ocurra, porque como explicó el director del sitio, se ha producido un giro en la cultura informacional de los ciudadanos provocado por la irrupción de una Internet cada vez más naturalizada, donde el proceso de generar, consumir y distribuir información instauró una nueva lógica periodística.

Muy clarito, el medio sigue siendo el mensaje, la posibilidad de publicar en línea y de construir nuestros propios medios de comunicación transforma nuestra manera de pensar y de operar, de relacionarnos con la información e incluso con los medios precedentes a los actuales. Qué ocurre con la figura y el rol del periodista es lo menos interesante. Aquí la oportunidad esta dada al ciudadanos, simplemente con el derecho a informar y además, no menos trascendente, con la oportunidad global de descentralizar las fuentes y desbaratar el monopolio comunicacional de las grandes empresas periodísticas.

Los periodistas seguirán siendo lo que son o se adaptaran, quien verdaderamente se transforma, evoluciona, y se reapropia de una libertad embargada es el ciudadano. Ni hablemos de este fenómeno coreano Ohmy News. Claramente es la excepción a la regla, que impresiona por la descentralización y la cantidad de lectores.

Lo prometedor está del otro lado, allí donde muchísimas personas montan su propio medio, su propio weblog, o incluso sin hablar de Internet una radio barrial comunitaria, y se hacen cargo de contar lo que ocurre en una pequeña parcela de realidad sin aspirar a los miles y miles de lectores ni mucho menos a la supuesta y pretenciosa objetividad periodística.

Claro está, la movida de “todos somos un medio” (me gusta más que “todos podemos ser periodistas”) recién comienza y el caso de Ohmy News es particularismo pero las oportunidades no ya del nuevo periodismo sino de la nueva ciudadanía con relación a la sociedad del conocimiento es lo trascendente ahora y probablemente sea irreversible. De casualidad o no la ciudadanía comienza a percatarse de que necesita información para ella y para informar y sobre todas las cosas para transformarla en conocimiento, un saber útil y meramente funcional a la vida cotidiana. No parece tanto pero es un paso enorme que nos permite zafar de la parálisis massmediática y librarnos de las promesas de la contrainformación, que hasta ahora ha sido un contrapeso cultural fenomenal pero que sin duda deberá actualizarse.

La idea de “todos somos un medio” es una reapropiación de la palabra y del derecho a contar nuestras historias, nuestros problemas y nuestros sueños. En la Argentina la cosa aflora de apoco y generalmente por motivos políticos. Vemos buenísimos proyectos de comunicación en pleno funcionamiento en el interior del país y en el gran Buenos Aires como en alguna que otra asamblea barrial de la capital. Tienen sus radios o sus boletines o su propio periódico donde lo que ocurre en la localidad es lo que importa. Las nuevas tecnologías en este proceso donde comienza a emerger naturalmente la subjetividad pueden hacer un aporte crucial de independencia y articulación de esquemas de información locales, individuales, regionales y políticos.