El banner no se ve primero

Para todo aquel que haya estado en el año 2000 soplando o habitando dentro de la burbuja de internet seguramente debió haber vivido los más absurdos e irracionales desafíos tecnológicos. El browser dominante seguía siendo el mismo que por estos tiempos aunque la participación en el mercado era otra y la apertura en los procesos de software que hoy vivimos tardaría en llegar. Era otro contexto, eran otras batallas, era otra internet. Si se se preguntan sobre los estándares se sorprenderían en saber que no eran muy distintos y además se encontraban publicados en el mismo lugar que ahora pero el detalle era que, para los equipos de desarrollo de redmond y netscape corp, su cumplimiento era una mera y difusa expresión secundaria de deseo geek, un ítem permanentemente marginado a la lista de funcionalidad a completar en futuras versiones. Para empeorarlo aun más todo esto ocurria en medio de discusiones sobre como lograr más y mejores formas de hacer la web cada vez más tititante.

Eran tiempos donde un desarrollador nutria su libro de recetas con abundantes tweaks y técnicas oscuramente intrincadas. Hubo quienes no dudaron en llamar web-wizards a aquellos alquimistas digitales que contaran con los más abultados recetarios. Esto llegaba a un punto tal que a fin de cuentas nadie sabía a ciencia cierta cómo los browsers ensamblaban y daban forma definitiva a una página. Nadie podía asegurar un ápice sobre la utilidad a futuro de lo que se construía y la web proyectada en el tiempo era un montón de estrategias que se dejaban trascender desde las empresas de tecnología, siempre sujetas a una gruesa agenda comercial (que debo admitir sabíamos, pero no nos quedaba otra que tragarlo cual novalgina). Nadie tampoco hubiese creído del todo la forma que hoy usamos la web, y no teníamos la más leve sospecha que lo que por aquellos momentos construíamos sería el compost del que se nutrió lo que hoy algunos llaman ‘web 2.0′.

Visualización HTML de pablomancini.com.ar

Recuerdo llegar a mi escritorio y de entre una lista de errores interminable encontrar : “El banner no se ve primero” en letras rojas y con ostentosa prioridad número uno. Mas abajo, la descripción ampliaba sobre su urgencia: “resulta completamente vital la visualizacion de los banners al principio de la secuencia de carga del sitio, mientras termina de cargarse el resto del contenido; resolver urgente”. Todo esto me resultaba por demás extraño dado que hasta ese momento nadie parecía preocuparse por aquel capricho de los navegadores en armado del rompecabezas html, cuestión que incluso hoy puede estar totalmente fuera de cualquier preocupación de una start-up.

Hoy es hasta obvio pensar en el valor de monetización de un proyecto en función de una logica de exposición de publicidad aunque, vale aclararlo, por esos tiempos se encontraba completamente en pañales. Es mas fácil entender como este “bug” tomaba otra dimensión cuando en aquel contexto el sonido de modems estableciendo una conexión telefónica para acceder a internet era algo tan corriente como lo son hoy los sonidos de celulares provenientes de sms. Literalmente se replicaban por todas partes. Por suerte la historia les guardó un justo lugar a aquellos gaznidos digitales confinandolos casi exclusivamente a cortinas de programas de TV que sienten la necesidad permanente de referenciar lo “digital” como un recurso audiovisual, y se lamentan una y otra vez de su propia falta de creatividad en encontrarle una entidad a estas nuevas formas de transmisión de datos.

Visualización HTML de pablomancini.com.ar (2da version)

Fueron cuatro días enteros haciendo pruebas de lo mas absurdas, la Fundación Mozilla no llegaría hasta 2003 y cuando finalmente lograba que el Frankestain de esqueleto pseudo-semántico se mostrara en Internet Explorer como requería el cliente el sitio desarrollaba el atributo de la invisibilidad si era visto con Opera o se convertia en collage digno del movimento neoplasticista De Stijl al verlo bajo Netscape Navigator.

Hoy me entero que Reflow Renders es el nombre con el que se conoce la visualización de estrategias de un browser para determinar la geometría y formato de los objetos que componen una página web y fueron el disparador de esta historia. Me reprochaba que este aspecto transparentizador (y su valor fundamental dentro del movimiento de software libre) se pasara por alto. Algo tan elemental como disponibilizar información para lograr el control preciso de cómo se representa la web en los escritorios en muchos aspectos liberó la evolución de la web de los dominios del secreto industrial y no podía pasar desapercibido. Toda tecnología se vuelve infinitamente más útil en tanto y en cuanto todos tengamos mayor conocimiento de su funcionamiento y es aquí donde juegan un papel fundamental las tecnologías aplicadas a entender la tecnología.

Es el día de hoy que aun conservo un molesto tic de aquel tiempo que me fuerza a un permanente e involuntario reflow mental y no puedo evitarlo: mientras termino de escribir la dirección web me pregunto … ¿qué es lo primero que veré al entrar al sitio?

Reflow de mozilla.org:

Reflow de Wikipedia:

Reflow de Google Japón:

Nota: Las imagenes que acompañan el post fueron creadas desde este site y representan fracciones de la visualización de la estructura html del presente blog.