Diez tendencias digitales que impactan en la cultura

Yo, robot. Un recorrido por las innovaciones tecnológicas clave que impactan en la cultura y que moldean la producción de bienes simbólicos. Cuáles son y por qué. Caso por caso.

Parece cada vez más una película de ciencia ficción. La vida cotidiana está rodeada de pantallas y atravesada por múltiples tipos de software. Las tecnologías digitales están tan presentes que es tan difícil advertir su presencia como su importancia. Su impacto en el funcionamiento cotidiano de las ciudades es inmedible y la esfera cultural no es ajena a ese proceso de transformación, tan complejo como real, tan virtual como innegable. ¿Todo está cambiando? ¿O estamos cambiando nosotros?

Tecnófilos y tecnófobos se debaten a favor y en contra de las ciberculturas. Mientras tanto, un recambio generacional inminente hace usos insospechados de las nuevas herramientas y la historia de la evolución tecnológica arremete con una lección magistral: las tecnologías modifican los modos de pensar y la percepción de la realidad, al mismo tiempo que las nuevas formas de pensamiento rediseñan las tecnologías. Entonces, de nuevo: ¿Todo está cambiando? ¿O estamos cambiando nosotros? Aquí, las 10 tendencias más profundas del devenir digital de la cultura.


1. Dispositivos móviles. Ahora, lo celulares son multiuso, no sólo sirven para hablar y enviar mensajes de texto. Más de un tercio de la población mundial usa celular y, según la consultora Gartner, el 48 por ciento de los teléfonos móviles vendidos en 2006 cuenta con cámaras fotográficas integradas.

A mediados de la década del 80, la industria pensaba que para el año 2000 habría unos 900 mil teléfonos celulares en el mercado mundial. Se quedaron cortísimos: Durante los primeros días del milenio se vendían 900 mil teléfonos cada 19 horas en todo el mundo. En 2006 salieron al mercado cerca de 950 millones de aparatos y se calcula que en 2007 esa cifra superará los mil millones.

La Argentina es uno de los países donde la cantidad de celulares supera a la de habitantes: Ya hay más de treinta millones de teléfonos móviles, que se utilizan para buscar información sobre lugares históricos, tomar fotos, filmar y escuchar música. Los celulares se están convirtiendo en las tecnologías culturales por antonomasia de toda una generación.

2: Mapas virtuales. A priori, herramientas como Google Earth, que permite ver fotografías satelitales de todas las calles y techos de Rosario, por ejemplo, podrían parecer inútiles. Pero los mapas se están convirtiendo progresivamente en plataformas de intervención y registro social.

Muchos usuarios, por ejemplo, seleccionan una fotografía aérea del barrio de su infancia y escriben textos como “aquí vivía mi primera novia”, “esta es la plaza donde jugábamos”.

Es más, ya existen mapas específicos, que muestran el territorio marcado por alguna temática particular. Dan cuenta de ello sitios como GarbageScout.com (que muestra objetos en desuso de la ciudad de New York) y Whereihadmyfirstkiss.com (un mapa en el que las personas marcan dónde dieron su primer beso).

Aunque no hay que ir tan lejos. Hasta en Rosario hay mapas virtuales. El proyecto Un Millón de Miradas de la Oficina de Derechos Humanos de la Secretaría de Cultura y Educación propone a los internautas marcar el mapa de la ciudad dejando mensajes sobre la situación de los derechos humanos.

Es más, hasta la Biblia tiene un mapa virtual. El sitio biblemap.org permite localizar sobre el mapa de Oriente Medio cualquier lugar citado en el Libro Sagrado.

3. Arte digital: También conocido como Net Art, el arte digital es una de las vertientes que más está creciendo. Nuevos artistas con propuestas tan extrañas como innovadoras están asumiendo el rol más difícil que un artista puede asumir: Ser contemporáneo de su época, de los materiales y de las formas productivas de su tiempo.

Gustavo Romano es uno de los argentinos pioneros del net art, uno de los mayores exponentes del rubro. En su sitio web (gustavoromano.com.ar), se explaya sobre sus instalaciones, videos y proyectos para internet. Entre ellos, se pueden ver iniciativas rarísimas como un zoológico cibernético que permite “experimentar los más salvajes virus informáticos enjaulados en nuestro servidor”, o su Pocketlog, un weblog donde durante años Romano publicó todos los días una fotografía de lo que llevaba en sus bolsillos. El net art recién comienza y hay mucha experimentación por delante.

4. Sin cables: La conectividad inalámbrica a internet, también conocida como Wifi, promete ser la próxima revolución social. En la Argentina parece lejano y hasta imposible, pero el modelo se extiende a pasos agigantados. La posibilidad de tener conexión en todo momento, en cualquier lugar, tienta a millones de usuarios del mundo y abriría inimaginables modelos de negocios y formas de relación social.

FON (fon.es) es la mayor comunidad WiFi del mundo, que promueve que la personas compartan su conexión a internet así todos pueden tener acceso.

La conexión sin cables tendrá un profundo impacto en la búsqueda de información, por ejemplo. Ya no hará falta ubicarse detrás de un escritorio para estar conectado. Sacará la web a la calle.

5. Mundos virtuales: La web genera pequeñas revoluciones año a año. La Wikipedia y los blogs han cambiado para siempre la arquitectura de participación de la red, es decir, su política. Pero la pregunta más difícil es, siempre, cuál es el paso siguiente.

Los mundos virtuales como Second Life, un videojuego de simulación donde más de 2 millones y medio de personas construyen objetos y colaboran entre sí (hasta una economía virtual tiene), para muchos son la vista previa de la internet del futuro: alto grado de participación, interfaces en tres dimensiones y herramientas para editar y compartir imágenes, videos y textos.

Prestigiosas universidades como Harvard y Stanford están desarrollando en esos entornos sus emprendimientos educativos. Incluso en la Argentina se realizan experiencias de ese tipo. La Red de Escuelas Medias del gobierno de la ciudad de Buenos Aires está proyectando en Second Life un video con experiencias de docentes, y la Fundación Argentonia inauguró la Primera Muestra de Arte Argentino en un mundo virtual, con obras de Xul Solar, Emilio Pettoruti, Antonio Berni y Lino Spilimbergo.

6. Especialización y participación: La tendencias más pronunciadas en materia de medios son la especialización de los contenidos y la participación de los lectores y usuarios. Los medios tradicionales que se sumergen en las procelosas aguas de la web y la emergencia de los nuevos medios dan cuenta de ello. Ya existen nanomedios (medios especializados) dedicados a la gastronomía (directoalpaladar.com, por ejemplo), el cine (blogdecine.com) y los autos (motorpasion.com), entre muchos otros temas.

La prestigiosa cadena BBC, por su parte, se ubicó en la punta de lanza de la innovación. Presentó servicios gratuitos online, como una asombrosa plataforma interactiva que permite crear ringtones para teléfonos celulares, producir cortometrajes y compartirlos. También se puede componer y escuchar música. En los medios del futuro habrá mucho para ver pero más aún para hacer.

7. Libros y blogs: Una de las aristas más interesantes de los blogs es la ficción y la producción de libros en tiempo en real. Si bien es cierto que buena parte de los blogs nada tienen que ver con esta variante, cada vez se conocen más proyectos de libros escritos en bitácoras. El primero argentino fue la premiada blognovela “Más respeto, que soy tu madre” (mujergorda.bitacoras.com) y, recientemente, editorial Sudamericana publicó el libro “Buena Leche”, basado en el blog de una chica muy peculiar: justlola.blogspot.com. La blognovela emerge como un género narrativo experimental para jóvenes escritores.

8. Política 2.0: La política es una de las esferas de la vida cotidiana que más se transformará con la proliferación de las nuevas tecnologías digitales. Y de inmediato. En la Argentina, las próximas elecciones presidenciales serán la coyuntura clave para la articulación política y tecnología. Se espera que los candidatos y los partidos políticos utilicen blogs para difundir sus propuestas y para que los ciudadanos pueden dialogar con ellos, dejar comentarios y opiniones. Ese es el espíritu del proyecto Diario de Gestión (diariodegestion.com.ar), que propone darle un blog a cada uno de los parlamentarios.

Además, la cobertura mediática de las elecciones también tendrá “otra mirada”. El sitio de periodismo ciudadano Crónicas Móviles (cronicasmoviles.com.ar), que realiza coberturas con fotos y filmaciones tomadas con teléfonos celulares, adelantó a Señales que se preparan con gran intensidad para la cobertura de las elecciones de fin de año.

9. Redes par a par: Las redes par a par (P2P) son tan conocidas como polémicas. En ellas circulan los discos y películas que millones de usuarios descargan a sus computadoras. Más allá de la normativa, del vacío legal que gobierna las discusiones al respecto, las redes par a par se han convertido en la mayor fuente cultural de los últimos tiempos. Cientos de miles de jóvenes escuchan música y miran películas a las que jamás hubieran imaginado acceder porque se las descargan de esas redes. La regulación de la circulación de los bienes culturales en internet abre múltiples desafíos e interrogantes. El futuro del consumo cultural está en plena polémica.

10. Videos on line: El sitio YouTube.com, que permite alojar y reproducir videos en línea, se está convirtiendo en el icono de una generación y en la nueva forma de difusión y consumo audiovisual. Se reproducen allí más 100 millones de videos por día y los más vistos catapultan a sus protagonistas a la fama internacional. Cortos, videos caseros, publicidades, programas de televisión, videoclips y recitales, entre un sinfín de rarezas, pueden ser vistas en YouTube. Para muchos es la televisión del futuro, con una programación a la carta, disponible a un clic a cualquier hora, que se actualiza permanentemente y a la que todos pueden contribuir. El tiempo dirá.

La cultura y el arte se encuentran en pleno cambio. El rosarino Reinaldo Laddaga, autor de “Estética de la emergencia” y actual profesor en la Universidad de Pensylvania, sostiene que hoy rige una fase de cambio de cultura en las artes comparable, en su extensión y profundidad, a la transición que tuvo lugar entre finales del siglo XVIII y mediados del XIX. Fenómenos inclasificables, ebullición cultural e innovación tecnológica se funden en ese cambio, del que todos somos parte y en el que no todo es pura tecnología.

Publicada originalmente en el suplemento Señales del diario La Capital