Concurso K: Innovar para la ineficacia

Insólito. En la Argentina la ayuda estatal al transporte creció un 114% en el primer semestre de este año, los usuarios se quejan de que viajan cada vez peor y el gobierno lanza un concurso de “innovación” para el transporte.

El Concurso Nacional de Innovaciones y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial de la Argentina se divorcian llamativamente de la realidad y convocan a “la presentación de soluciones a problemas puntuales en el campo de los transportes”.

Buscan “productos en los que se destaque una mejora en la relación entre la técnica y el usuario y que sean factibles de ser fabricados industrialmente. Es deseable además que el proyecto contemple mejoras en sus aspectos formales, estructurales, de prestación, técnico-productivos o culturales”.

Sobre ruedas. Cada colectivo de las empresas privadas le cuesta al Estado más de 5.000 pesos por mes. Los subsidios crecen y el deterioro de las unidades y la ineficiencia del servicio también. En este contexto, el laboratorio innovador del gobierno se ilumina con una convocatoria inexplicable.

El concepto de innovación le queda muy grande a los problemas del transporte en la Argentina. Parece un chiste vial que llamen a un concurso de ideas y proyectos cuando el rubro está plagado de subsidios mal destinados, desmedidos y hasta de focos de corrupción.

El perfil del secretario de Transporte, Ricardo Jaime, apodado “Richard”, un cordobés, karateka de cinturón negro y ex ministro de Educación de Kirchner en Santa Cruz, lo publicó Noticias y es imperdible: “Acumula una veintena de denuncias judiciales, entre otras supuestas cuestiones por malversación de fondos públicos, abuso de autoridad, cohecho, coacción agravada, incumplimiento de deberes de funcionario público, discriminación laboral y hasta presunto acoso sexual. No sólo lo señalan los rivales del Gobierno, sino que lo denunciaron tres entes de control estatales, la Oficina Anticorrupción, la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas y la Auditoría General de la Nación.”

La Argentina se empieza a desvirgar políticamente en torno a la tecnología. Los discursos sobre la innovación, el desarrollo y los procesos tecnológicos ya no son una ingenuidad más y su utilización política es cada vez más evidente.

¿Hace falta innovar para resolver problemas puntuales de los transportes?