Ensayo de “guerra” en Twitter para las elecciones

Ayer los usuarios argentinos de Twitter sufrimos una avalancha masiva de mensajes sobre la campaña stopmodacruel.org. ¿Conciencia global o entrenamiento de guerra con tecnología millonaria para el 2015?

La campaña stopmodacruel.org fue, en alcance, todo un éxito. Su origen es, con toda probabilidad, legítimo. Pero están quienes sospechan que la masividad que alcanzó sólo se explica con el uso de tecnologías muy sofisticadas para crear robots y replicar mensajes a escala en las redes sociales.

Miles de usuarios que se hicieron eco ayer de la campaña tenían sólo algunas decenas, o incluso menos, de seguidores, y poca o nula actividad previa: no es de paranoicos sospechar que lo de ayer fue un ensayo de comunicación digital para la campaña presidencial del 2015.

La militancia rentada para intervenir en foros y redes sociales no es una novedad en la arena política argentina. Pero sí lo es el despliegue de un ejército de robots controlados con fines políticos.

El precio de las tecnologías que permiten una operación de ese calibre no baja del millón de dólares, puede llegar a costar hasta 4 millones y no cualquiera puede comprarlas: son venidas por ex agentes y ex hackers de las principales agencias de inteligencia del mundo. Además de la barrera del precio para acceder a esta clase de software, la modalidad de pago es muy difícil: se paga con dinero en efectivo, en negro, o con fondos reservados de un Estado.

Se trata de software que no sólo permite monitorear las redes sociales, como los que usan las marcas para medir su reputación, sino también intervenir en los contenidos. Permiten crear masivamente cuentas de usuarios localizados en cualquier parte del mundo. También administrar los contenidos que se publican e interpelar a otros usuarios humanos.

Estas tecnologías son administradas por equipos de, al menos, una docena de analistas que dirigen a los robots. Los robots, además, se siguen e interactúan entre ellos para simular una actividad normal y multiplican a escala los contenidos, creando conversaciones aparentemente reales.

Con ese tipo de software, es relativamente fácil -aunque muy costoso- contar con decenas de miles de usuarios a favor de un tema o en contra de alguien. Como herramienta de monitoreo, estas tecnologías son muy poderosas: pueden geolocalizar personas e incluso relacionar datos con información biométrica tomada de las fotos de los usuarios.

La instalación de esta clase de software es un proceso que puede durar hasta dos meses y se necesita un curso de 15 días para poder usar sus funciones más básicas. Las siguientes, son tres imágenes tomadas de una presentación a la que accedió Infobae y en que la se describe un software de esas características. [ver en la nota original]

Twitter lo sabe. Más de 23 millones de cuentas de Twitter son actualizadas por robots: Twitter tiene 271 millones de usuarios activos por mes y el 8.5 por ciento no son humanos. Muchos de ellos trabajan para los políticos y los Estados que vigilan las redes sociales.

El año pasado, Twitter había reconocido que el 5 % de su base de usuarios era falsa. Si bien en la compañía esperaban que durante el 2014 ese porcentaje se redujera, este año ascendió al 8.5% según reconocen en la empresa. Esos son los datos oficiales, pero en la Red se pueden leer toda clase de hipótesis y mediciones que sostienen que ese número es mucho mayor. Algunos afirman que más del 20% del total de cuentas activas de Twitter son robots.

Un caso de estudio. El Departamento de Defensa de Estados Unidos e investigadores de la Universidad de Indiana desarrollaron este año una herramienta llamada BotOrNot, que analiza en tiempo real cuentas de Twitter y verifica si son actualizadas por humanos o por robots. La herramienta, que cualquiera puede usar, analiza en tiempo real más de mil características relativas al usuario a investigar, como el contenido, la estructura de seguidores y seguidos, los tiempos de actualización, entre muchas otras variables, y predice cuán probable es que una cuenta esté en manos de un robot o de un humano.

El propósito de los robots. El desarrollo de robots que simulan ser humanos no es sólo objeto de la ciencia ficción. Desde que se inventó Internet hubo toda clase de intentos en esa dirección. De hecho, cuando Usted se registra en un servicio online debe completar un código captcha para probarle al sistema que Usted es un humano y no un robot. De eso se trata el Test de Turing y los robots pocas veces pueden superarlo con éxito.

Los sistemas para detectar robots son cada vez más sofisticados. Pero la ciencia avanza para todos y los robots también son cada vez más eficientes. Eso sí, los objetivos de los robots siempre son objetivos programados por humanos: influir en elecciones, en el mercado de valores, para atacar a gobiernos o figuras públicas,  promocionar marcas e instalar temas, promover pornografía y estafar usuarios.

Antecedentes. Hace dos años funcionarios del gobernante Partido Revolucionario Institucional de México fueron acusados de utilizar robots para sabotear a los críticos del partido. La operación duró poco: Twitter la detectó y bloqueó hashtags, usuarios y contenidos.

Durante las elecciones parlamentarias de Rusia en 2011 miles de robots de Twitter, creados unos meses antes, tímidamente activos, florecieron de la nada y desataron una guerra semiológica sin cuarteles. Más recientemente, se han denunciado tácticas similares en Siria, Venezuela y Egipto.

Los activistas de stopmodacruel.org fueron exitosos. Pero probablemente le deban un agradecimiento a algún político argentino que los usó como prueba de campo para una campaña presidencial que recién está por comenzar.