Comprando un auto y ¿pagando impuestos? en Second Life

Anoche estuve un rato en el ciberplaneta. Con Erik y Robbie, dos de los argentinos más conocidos allí (Erik es el arquitecto del monumento!), fuimos a la concesionaria de autos que abrió Nissan en Second Life, con el objetivo de comprarnos un auto. Y eso hicimos: nos compramos un Nissan negro muy bonito.

La experiencia es interesante y nos reímos muchísimo, porque no sólo las calles de Buenos Aires están hechas pedazos: el ciberplaneta también tiene sus buenos cráteres.


Potvin, Erik y Robbie

El caso de Nissan en Second Life pone de manifiesto dos cosas -por lo menos- respecto de la presencia de las grandes marcas en los mundos virtuales. Una es que los locales oficiales no pueden estar desiertos o tan mal atendidos como está el de Nissan. En ese sentido, Adidas y el NOAA ofrecen asesoramiento con avatares dedicados a esa tarea. También Reuters, por ejemplo.

La otra cuestión es mucho más compleja y recién comienza. Me refiero a los impuestos en los mundos virtuales. Se están realizando seminarios y congresos sobre ese tema porque, claro, muchas personas y empresas están ganado dinero con los servicios que ofrecen en los mundos virtuales, donde no se paga impuesto a las ganancias salvo excepcionalmente.

El tema de los impuestos en los mundos virtuales estallará en los próximos meses, abriendo al fisco transnacional un abismo de “virtualidad”.

Cuando anoche paseábamos en el auto de Erik, en chiste le preguntamos si iba a pagar la patente. Rápido como pocos, el rosarino contestó: “primero habría que preguntarse a quién debemos pagársela”.