Como una red y no como un imán

También publicado en el huffingtonpost.com

El trabajo y los resultados de los medios digitales se producen en la red, pero generalmente se los mide y evalúa como un imán.

Por la propia configuración del consumo cultural analógico, los medios tuvieron históricamente más de imán que de red. La misión de atraer audiencia es parte esencial de la genealogía de los medios de comunicación y de los productores de contenidos. El periodismo y la publicidad en ese sentido son formas explícitas de esa lógica de la atracción. Todos a mi. Look at me. La formas broadcasts son por definición un imán.

La eficacia del medio-imán es fácil de medir: cuántos objetos atrae, con qué velocidad, y durante cuánto tiempo es capaz de contenerlos. La eficacia de un medio-red es mucho más compleja: cómo se conectan los objetos, cómo se compone el valor de esas conexiones, cómo son las propiedades de transitividad entre ellos, entre otras variables que hay que ponerse a pensar de inmediato.

Pensar el trabajo y los resultados de los medios digitales como una red y no sólo como un imán es también aprender a pensar sin centro. Algo que es tan disruptivo para la forma de las organizaciones de medios y sus flujos de trabajo como para rediseñar la oferta y los perfiles profesionales que la producen.

El consumo y la circulación de los contenidos tiende a red y no a imán. Tiende a flexibilidad y no a rigidez. Tiende a irregular e inestable. El desafío no es sólo para los medios, también es compartido por los anunciantes y las agencias, que siguen buscando imanes.

En Hackear el Periodismo sugerimos que buena parte del futuro de los medios está en la renovación del management, en formas de gestión que tengan más que ver con la lógica modular del software que con la verticalidad paralítica de la autoridad compuesta por la jerarquía y no por la experiencia y el conocimiento. Pasar del imán a la red no es sólo un deafío periodístico, también un paso natural, y probablemente doloroso, para la gestión de medios.