Comienza la Era ‘After Cool’

Steve Jobs era el número uno de una compañía, pero la interpretación generalizada de su muerte lo iguala a un artista mundialmente reconocido o a un líder indiscutible de la época. Sus productos no sólo tienen consumidores, también fans acérrimos, creyentes y seguidores incondicionales. El periodismo y en las redes sociales lo canonizan como genio, le otorgan el título de Da Vinci del siglo XXI e, incluso, están quienes dan por huérfana a la evolución de la tecnología.

Cómo será el porvenir de Apple y sus productos es una pregunta pertinente. Cuál será el verdadero legado de Jobs, probablemente también. Pero quizá no alcanza, quizá es rudimentario pensarlo de ese modo.

La tecnología y el diseño están a salvo. Apple y su familia no la tendrán fácil, pero se sobrepondrán a la pérdida y saldrán adelante. El problema que deja Jobs en la tierra es de otro orden.

Con su partida se rompe la brújula que marcaba el Norte de lo ‘cool’. Jobs se encargaba de proponer el itinerario para avanzar en esa dirección, con fieles y detractores, creyentes ciegos e indiferentes. Cualquier intento de continuidad será una prótesis temporal para afrontar el vacío conceptual inmediato. No hay relevo posible para su rol cultural.

Comienza la Era ‘After Cool’. El próximo Steve Jobs no fabricará computadoras elegantes ni gadgets aspiracionales. Mucho menos será cool. Será otra cosa. Por ahora, ‘After Cool’. La transición ha comenzado oficialmente el 5 de octubre del 2011.