Chris Anderson y los debates por el modelo “Free”

El último libro de Chris Anderson, Free, es el tema de discusión de la semana. Todo el mundo parece tener algo que decir, Anderson incluido. Entre tanta cháchara hay varios conceptos rescatables.

Esencialmente, sobre lo que todos discuten es si la oferta gratuita de contenidos (de muchos tipos, no sólo periodísticos) puede ser la base del modelo financiero y comercial del futuro en la web. También debaten si el modelo “free” murió y si el “freemium” (combinación de gratis y pago) es la mejor alternativa para formar un nuevo modelo.

John Gapper publicó una reseña de Free en el suplemento Management del FT y, después, armó en su blog una “reseña interactiva”, que es en realidad un cruce de posts entre él y Anderson (el capo de Wired posteó ayer dos veces y una hoy, Gapper una ayer y otra hoy).

Para Gapper, Anderson sólo defiende el concepto de “freemium” porque el modelo “free” fracasó (al no haber funcionado para la mayoría de las empresas). Con esto, Gapper está diciendo que Anderson no cree que “freemium” sea el modelo financiero y comercial del futuro. La réplica de Anderson se quizás lo más valioso de todo el debate:

(…) Free is not a choice in a digital economy – it is an inevitability. Not that everything is going to be free, but that Free is going to be a price you either use or compete with.
Just because neither I nor anyone else has figured out how to replace all the pay-based profit pools with free-based ones doesn’t mean the deflationary forces of digital economics won’t push price to the floor anyway.

El debate Gapper-Anderson vino precedido por uno iniciado por la reseña negativa de Free publicada en The New Yorker por Malcolm Gladwell (al igual que Anderson, un ejemplar perfecto del periodista que es un personaje en sí mismo). El artículo de Gladwell dio lugar a una respuesta de Anderson, dos reseñas positivas por parte de Mark Masnik y Seth Godin y una negativa de Mark Cuban.

Godin dice que la oferta gratuita de contenidos es un método excelente para captar atención, cosa que casi todo publicista y ejecutivo de márketing quiere. Godin también apunta que Gladwell se equivoca con su planteo de “¿Queremos que “Free” sea el futuro?” Se equivoca, dice Godin, porque “ya es el futuro.” La máxima es aplicable a todos aquellos que se lamentan porque nada se cobra, todo se regala y roba.

Makin hace la mejor explicación de por qué hay que aceptar y defender el concepto de “free”: The whole point is that “free” is simply a part of a larger business model, and the fact that you charge for some stuff doesn’t take away from the idea of embracing “free” where it makes sense as a part of that business model.

En gran medida, los argumentos de quienes defienden el concepto “Free” (Anderson, Makin, Godin) convencen. Los críticos (Gladwell, Cuban, Gapper) suenan menos convincentes porque apuntan más a los fracasos del modelo que a esbozar teorías sobre lo nuevo; se centran más en analizar casos específicos que en analizar tendencias (lo hace sobre todo Gladwell).

Aún así, Gapper y Cuban hacen dos planteos que deberían tener en cuenta todos aquellos que analizan cómo hacer para ganar dinero alrededor de contenido gratuito.

Dice Cuban, centrándose en el periodismo digital:

(…) If they cant make their content stand out from the open source masses and convince enough people to transact with them in a way that makes them money they dont deserve to exist.

They should distribute their content for Free where they believe it maximizes return, but should do everything possible to keep it from being distributed Freely.(…)

Dice Gapper:
The true Freemium economy is extremely small and many companies are trying out business models without clear proof that they will work. If they fail, it will be hard or impossible for them to retreat to charging for their products and services.

So I fear that Freemium could turn into just as big a trap as Free.

Sea o no una trampa, hay una realidad que envuelve a todos los participantes en este debate: todos hablan en concreto del pasado y el presente, pero del futuro en abstracto. Todos saben cómo perder plata, pero ninguno ofrece hasta aquí ideas sobre cómo hacerla. Todos reconocen que vivimos una época de experimentación pero ninguno se anima a ver cómo pasar a la próxima etapa, la de post-experimentación. Mucho diagnóstico y poca solución.