Casciari y la CNN a la medianoche

Ayer vi el video de Hernán Casciari en Tedx Buenos Aires. Como a muchos, aunque conocía la historia, me produjo emoción. Más tarde, a la medianoche, mientras intentaba dormirme haciendo zapping, me detuve en el final del programa de Carmen Aristegui en la CNN en español. Estaban como invitados el poeta Javier Sicilia y el periodista Ricardo Cayuela, el tema era comentar el libro: “El México que nos duele”. Cayuela, argumentó que dos de las causas de la crisis social que vive Mexico son: la ruptura del tejido social y la falta de espiritualidad. Puso como ejemplo de la ruptura del tejido social a la invasión de los supermercados, que hacen desaparecer a los almacenes de barrio, a los pequeños comercios y que, finalmente, le quitan a la gente la posibilidad de vivir de lo que saben hacer. Esos son los verdaderos emprendedores, dijo. Sicilia, el otro invitado, agregó que la idea de atraer inversión, tan sacralizada en el modelo capitalista, no siempre es un valor, muchas veces produce efectos de destrucción. Cayuela también explicó que con falta de espiritualidad (no de religión) se refiere a la pérdida de sentido de momentos simples como disfrutar del pan o de reunirse con la familia y los amigos. Está búsqueda de sentido, el sentido de la vida en definitiva, es anulado por la compulsión por el consumo, concluyó. (Más o menos así fue la cosa, les pido disculpas si no reproduzco con acierto la conversación pero me estaba durmiendo…).

Esta mañana hice el link: La esencia del proyecto de Casciari es reconstruir el tejido social: un proyecto con amigos, con su audiencia (que es el círculo ampliado de sus amigos), su familia, su barrio en España, Buenos Aires, su pueblo Mercedes y así. Derrotó a los supermercados. Por otra parte es un proyecto espiritual, en ese sentido lo trasciende, hay un profundo amor en su trabajo, cada decisión de su empresa es coherente con sus principios y con sus ideas. En el fondo la propuesta de Casciari es cambiar la sociedad no solo editar revistas y libros sin intermediarios. Y, por último, la puesta en escena de su discurso también fue reveladora: un gordito tembloroso apoyándose en una silla para tomar valor, leyendo un papel arrugado y sin power point, en un auditorio en el que unos cuantos creen que la clave para cambiar a la sociedad es atraer inversiones. Esos también lo aplaudieron de pie ¿habrán entendido?