El terremoto bitcoin

El tema bitcoin está en boga en las últimas semanas a partir del corralito chipriota, que le pegó duro a los mercados financieros del mundo y disparó el interés por la divisa virtual entre inversores del mundo y entre consumidores de a pie en España (por aquello de protegerse contra una situación similar). Entre tanta información pueden vislumbrarse por lo menos dos visiones interesantes desde donde analizar la “moneda”.

Una primera visión es la netamente económica, dada por gente como Krugman, Sala i Martin, Ryan Avent, Roubini o Llach, que hablan de bitcoin en términos de instrumento financiero o económico, llegando algunos de ellos al punto de analizarla en pie de igualdad con otros instrumentos, sin importar si ven virtudes en ella o solo una burbuja. Claro que están también los escépticos puros y duros.

La segunda visión es de quienes consideran a la bitcoin más como un nuevo fenómeno sísmico del “mundo digital’’ (que es igual a decir el mundo real,¿no @nmavrakis?), un fenómeno llamado a crear nuevos paradigmas.
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El software libre de Gabriella Coleman

Cuando aplicados al software, los términos libre y abiertos son distintivos, aunque con frecuencia se usan como sinónimos (…) el término software libre enfatiza, ante todo, el derecho a aprender y a acceder al conocimiento, mientras que el código abierto tiende a señalar beneficios prácticos.
(…)
[Los hackers] formulan la libertad como la condición necesaria de los individuos para desarrollar la capacidad de pensamiento crítico y autodesarrollo.

En febrero, América Movil (la dueña de Claro) anunció que apostaba por Firefox para incrementar sus ganancias. Que la empresa del hombre más rico del mundo elija acostarse con productos hechos sin fines de lucro por decenas de voluntarios debería parecer, a primera vista, llamativo, pero más que llamativo es indicativo de la expansión de un cambio cultural e ideológico al que no se le da suficiente lugar ni importancia.

El software libre está en todos lados y motoriza nuestra vidas. Será una verdad de perogrullo pero es una que no podemos cansarnos de repetir. El software libre puede encontrarse detrás de google.com y en Oracle o en el gobierno argentino y en Clarin. La importancia del software libre es tanta para nuestras vidas como lo es cualquiera de las ideologías más dominantes en las que podamos pensar: económicas, políticas, etc.

Sin software libre, nuestras vidas serían otras y su influencia solo irá en aumento, como demuestra la sociedad America Movil-Firefox. ¿Por qué entonces no hay más análisis, más explicaciones, más cobertura de semejante ideología y movimiento? ¿Por qué no hablamos en el día a díad el software libre como quien habla de derecha e izquierda?
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Messi, el ídolo del streaming

(Los ejemplos argentinos usados pueden ser, sin duda, reemplazados por los pertinentes a cualquier otro país futbolero)

Messi es maradoniano pero no hay forma de saber cuan messiánico fue Maradona. La fútil y ridícula comparación entre ambos no tiene sentido pero si se hace, vale la pena resaltar una diferencia crucial al momento de evaluarlos: la importancia de la banda ancha.

Ahí Messi, este Messi, tiene un aditivo que lo hace más grande de lo que es porque descuella en un etapa especial para los amantes del deporte: la etapa del streaming. Es jodido eso, porque toda partido que juega lo podemos ver miles de personas que no tienen otra forma de hacerlo y en cada uno de esos partidos tiene que competir, para quienes gustan de aquella comparación entre el Diego y él, contra el recuerdo de un manojo de partidos y jugadas. Continuar leyendo

Netflix, o cómo romper con todo

Muy raro lo que pasa con Netflix. Por un lado, sale House of Cards. Por el otro, Reed Hastings se pelea con el regulador bursátil estadounidense (la SEC) por un post en Facebook. A primera vista pareciera que se plantea una contradicción desde el punto de vista del uso de la comunicación. Sólo a primera vista. La co-existencia de ambos hechos tiene lógica y se instala muy bien en esto que podría llamarse cultura de internet. Veamos.

House of Cards llegó para revolucionar la televisión y eso que ni siquiera es televisión pura. La serie de los 100 millones de dólares se instaló, desde el inicio, en la línea histórica de Twin Peaks y Oz (Twin Peaks porque fue la experimentación de un director cinematográfico “serio y respetado” por hacer televisión y Oz porque fue la primera serie de ficción de HBO, la que le abrió el camino a The Sopranos).
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The Signal and the Noise, de Nate Silver


“Debemos frenar y admitirlo: tenemos un problema de predicción. Amamos predecir cosas, pero no somos muy buenos haciéndolo. (…) La predicción es importante porque conecta la realidad subjetiva con la objetiva”.

“Creemos desear información, cuando en realidad lo que queremos es conocimiento”.

“El volumen de información está aumentando de forma exponencial. Pero poca parte de esa información tiene utilidad. (…) Este libro está dedicado menos a lo que conocemos que a la diferencia entre lo que conocemos y lo que creemos conocer. El libro recomienda una estrategia para que podamos achicar esa diferencia.”

“(…) requiere sin embargo que acepte que sus percepciones subjetivas del mundo son aproximaciones a lo que es verdadero.”

Las frases son todas sacadas de The Signal and the Noise, el libro debut de Nate Silver, y explican bastante bien qué es el libro.

Silver recibió ya varias menciones en Amphibia porque hace y representa algo invaluable: construye formas nuevas de hacer cosas en lugares donde parecía imposible crear nuevas formas, rompe procedimientos y status quo, innova. Continuar leyendo

Muerte de un “coder”

El sábado me convertí en voyeur de una muerte en la que no me correspondía participar porque hasta ese mismo día el nombre Aaron Swartz me era indiferente, un simple sonido perdido en la memoria. Su muerte no tenía nada que ver conmigo, creí, pero internet me empujó a mirar, a seguir, a que se me pusiera la piel de gallina, a emocionarme con algunos textos y, sobre todo, a aprender, admirar e indignarme.

Aaron Swartz era un pequño prócer y uno de los inventores del New York Times del siglo XXI, esribió un amigo en Twitter. Puede ser, pero para mí lo que más sobresale de lo acontecido es como deja en evidencia, una vez más, la inmensa división entre “el mundo digital” y el “mundo real”. La muerte de Aaron Swartz nos hace ver que hay gente peleando por cosas que se nos escapan, que no entendemos o que simplemente no nos interesan pero sobre todo que no nos llegan, cosas de las que rara vez oímos hablar y debatir al menos que las busquemos. La pelea de Greenpeace la entendemos, concordemos o no con ella. La batalla por la igualdad de género también, y por los derechos de las minorías étnicas y raciales, sin duda. El derecho a la vida de las mascotas o de los subtes de madera, ni hablar. ¿Por qué entonces algunas otras batallas, tan o más trascendentes e interesantes que algunas de esas, nos son ajenas? Continuar leyendo

Un banco suizo, la NBA y un cerco que se achica

Lewis Ranieri entró a Salomon Brothers en los 60s como empleado de la sección de correos. Con los años ascendió hasta convertirse en uno de los traders más exitosos de la empresa y jefe del departamento de deuda hipotecaria. Fue, en palabras de Businessweek, un innovador. Ni siquiera había estudiado economía ni nada parecido y llegó a sentarse entre la elite financiera. Su historia es uno de los pilares de Liar’s Poker, el libro seminal de Michael Lewis (quien, dicho sea de paso, trabajó en Salomon en épocas de Ranieri). No fue un caso atípico: hubo, hasta principios de los 80s, muchos otros parecidos a él, líderes del mundo de las finanzas que nunca necesitaron estudios afines. Continuar leyendo

Un banco suizo, la NBA y un cerco que se achica

Lewis Ranieri entró a Salomon Brothers en los 60s como empleado de la sección de correos. Con los años ascendió hasta convertirse en uno de los traders más exitosos de la empresa y jefe del departamento de deuda hipotecaria. Fue, en palabras de Businessweek, un innovador. Ni siquiera había estudiado economía ni nada parecido y llegó a sentarse entre la elite financiera. Su historia es uno de los pilares de Liar’s Poker, el libro seminal de Michael Lewis (quien, dicho sea de paso, trabajó en Salomon en épocas de Ranieri). No fue un caso atípico: hubo, hasta principios de los 80s, muchos otros parecidos a él, líderes del mundo de las finanzas que nunca necesitaron estudios afines. Continuar leyendo

Facebook news

Facebook contrató un community manager “prodigio” para crear una especie de servicio informativo. Poco más se sabe sobre el tema. La pregunta es, ¿tiene sentido un “Facebook News”?

La respuesta corta e inmediata es sí. Eso sí, solo si Facebook apunta a un sistema de curaduría informativa. Si no, no.

Facebook quiere dominar el tiempo de todos y, para eso, todos deben ir a Facebook. ¿Por qué la reina de todas las redes sociales no debería encargarse de ayudar a elegir qué y cómo se consume dentro de sus propias paredes? ¿Para qué dejar que los solo medios y los individuos curen y manipulen el consumo de noticias dentro de Facebook? ¿Por qué no minar la información del consumo de noticias en Facebook al máximo para transmitirlo al mundo bajo la marca Facebook?

El error sería meterse a hacer y recolectar la noticia. Sería atrasar. Parece poco probable que sea el caso.

Ningún medio de importancia ha logrado entender la curaduría digital y sólo por eso merecen que Facebook les arrebate el negocio. Curar desde Facebook para Facebook sería meterse en el negocio de los medios que intentan vivir de la plataforma de Zuckerberg, sería agregar un nuevo servicio de relativo bajo costo y esfuerzo para al usuario y daría nuevo poder de influencia porque todos vamos a querer aparecer en la home de Facebook News, ¿o no?

Ojalá sea el caso de lo que planea hacer Facebook. Sería un interesante experimento.