Argentina: el atraso tecnológico es peor que el atraso cambiario

Hace días fui a comprar una impresora en Compumundo. Me sorprendió que sólo hubiera un modelo multifunción. Reitero: un único modelo de multifunción. Fui a otros locales y en un lugar me ofrecieron dos únicos modelos de impresora, una EPSON y una HP.

Días pasados, el gobierno argentino aumentó los aranceles a la importación de tablets y computadoras. Si bien ya Argentina ostentaba el honor de ser el país más caro en dólares para adquirir productos de última generación, ahora la diferencia se extiende.

Un ejemplo concreto: una Mac Book Air de 11 pulgadas y 128 GB de disco se consigue en Buenos Aires a 2.875 dólares. El mismo modelo en EEUU cuesta 1.300 dólares, y en Santiago de Chile, 1.450 dólares.

Lo mismo ocurre con los smartphones. El iPhone 5 no se comercializa en Argentina, uno de los pocos países en el mundo donde Apple no puede vender su teléfono estrella.

No sólo se trata de precios, también la Argentina es uno de los países en los que Internet ha perdido terreno, los emprendimientos digitales que hace años se exportaban a Europa y eran “modelo” a imitar en América Latina… nada de eso queda.

Chile, Perú y Colombia tienen más emprendedores en Silicon Valley que Argentina. El país se aisló de tal manera, que resulta frustrante descubrir que cuesta encontrar servicios bien desarrollados en la web.

Cuando a comienzos de 2007 me ofrecieron un contrato de trabajo en España, recuerdo que al llegar tenía la percepción de que en Internet había visto cosas más innovadoras en Argentina. A mi regreso a la Argentina en 2012, todo se veía diferente. En lugar de avanzar en servicios, vi que hasta han desaparecido las tarjetas de crédito a la hora de comprar. Basta una recorrida por Buenos Aires para descubrir muchos lugares que aceptan “sólo efectivo”.

Por ejemplo, hacer reservas de tus vacaciones en la costa argentina es imposible por la web. Sólo puedes enviar un mail y que te contesten. No hay un producto como booking.com. Cuando quieres comprar un producto, prácticamente no encuentras opiniones en Internet como lo haces es Ciao.es.

Propuestas interesantes como Guía Óleo no se propagan a otros servicios con la misma concepción, no hay masificación de la compra online. Sólo 3% del comercio argentino es online.

El comercio electrónico en Argentina habría alcanzado una facturación de 3.200 millones de dólares en 2012, frente a los 11.500 millones de dólares que registró España (téngase presente la crisis que vive ese país).

Otro tema es la conectividad. No hay día en que en Argentina no haya dificultades de conexión. Tengo contratado un servicio de 6Mb de velocidad de descarga. Rara vez supera los 2Mb, y hay días en que ver un video de YouTube se vuelve imposible.

Por eso, más grave que el llamado “atraso cambiario” es el atraso tecnológico y digital que vive Argentina. Quienes hemos vivido en otros países, o trabajamos periódicamente en otros mercados, lo podemos corrooborar.

La política del gobierno argentino del “nacional y popular”, del “vivir con lo nuestro” sólo consigue que el país esté más aislado tecnológicamente, y esa política no se trata de “aparatitos”, sino que impide acceder al conocimiento, a nuevos mercados, a la comunicación. El atraso tecnológico es  poner a la sociedad en inferioridad de condiciones en un mundo globalizado.