Algunas utopías y algunas realidades del periodismo en red y en la red

Sobre Las utopías del periodismo digital

Antes que nada me gustaría decir que me pareció muy completa la ponencia, evidenciando gran conocimiento y contacto cotidiano con su objeto de estudio.

Por mi parte me permitiré señalar algunos cuestiones que desde mi perspectiva no son del todo coincidentes. Y otras por supuesto que sí lo son y que vale la pena subrayar en este Congreso.

Es verdad que hay mucho de utopía en el periodismo digital y que las promesas de narraciones multimediales, que aprovechen sustancialmente las condiciones técnicas del medio, pocas veces son logradas. Al igual que la construcción colaborativa de la información, que muchas veces resulta ser mas una expresión de deseo o un discurso que nunca se realiza. Sin embargo, por suerte y gracias a todos quienes trabajan en silencio, nos topamos con experiencias formidables de periodismo participativo y descentralizado y/o que lleva adelante un uso conciente del lenguaje multimedia, que a veces también es muy costoso debido a las cámaras y la edición. Por dar un solo ejemplo al respecto digamos que por aquí, en América Latina, es muy dificultoso acceder económicamente a comprar una cámara digital que nos permita tomar fotografías de 360 grados que son tan elocuentes para el periodismo digital.

   Cito el caso porque tal vez se me haga el señalamiento que un medio digital sí dispone de una determinada suma de dinero para comprar una cámara de esas características. Bien. Eso es verdad. Pero también es verdad que los medios que disponen de ese dinero no son precisamente los que mejor comprenden y realizan el periodismo digital.

   Probablemente tengamos que rediseñar el concepto de periodismo, repensar algunas practicas e imaginar nuevas categorías para comprender el fenómeno. Pues, entiéndase bien, me refiero a que no toda la información de un medio de comunicación que se encuentra en la red debería considerarse acríticamente periodismo digital.

Tal vez suene un poco grosero pero me parece que la claridad para ilustrar lo justifica: una cosa es el periodismo digital ?que, insisto, debemos rever qué entendemos cuando así lo llamamos- y otra muy distinta es el periodismo digitalizado. Casos como El Mundo.es, espacialmente en el suplemento El Navegante, son buenos ejemplos de la transición que se esta desarrollando en algunos medios, que comienzan a comprender la complejidad de los nuevos lenguajes. Pero casos como el diario Clarín podrían presentarse como periodismo digitalizado, que pretende ser digital, pero que probablemente no sea otra cosa que una estrategia snob típicamente mediática. Si no es así, preguntémonos, por qué eliminó la posibilidad en sus weblogs de realizar comentarios. Es cierto que ese diario comienza insipientemente a utilizar hipervínculos en sus notas y enlaces externos en sus dos weblogs, pero ello no debe confundir las cosas. Me refiero a que probablemente nadie sepa o pueda explicar a ciencia cierta qué es el periodismo digital en sus múltiples dimensiones, mucho menos en que devendrá, pero sí podemos estar seguros y seguras de que algunas concepciones son inaceptables, que implican una reducción de la complejidad en la arquitectura de la información digital que no podemos confundir con la simple posibilidad de publicar contenidos en la Red.


En ese sentido, los confidenciales frecuentemente tampoco realizan un uso superador en términos comunicativos y significativos de las nuevas tecnologías. En cambio sí lo realizan desde el punto de vista de las gramáticas de circulación de contenidos, que es una forma novedosa del periodismo en red y que evidencia un aprovechamiento concreto de las posibilidades descentralizadoras, de información alternativa, que los medios tradicionales no pueden ofrecer.

Los blogs son otro caso, al igual que los confidenciales. Muchas veces encontramos una escritura llana, sin hipervínculos pero con un poder significativo e informativo asombroso. Tal vez sin una riqueza ostentosa de lenguaje digital encontramos maravillas informativas, con información de primera mano, propia, construida con muchas horas de trabajo y eso comienza a ser una de las características del periodismo digital, en red. No solo en la Red. Porque lo cierto es que, como ocurre en algunos casos, encontramos en algunos weblogs un profundo entendimiento del periodismo digital, del lenguaje multimedia, pero que resulta infértil por ser pura forma.

Por ultimo y para cerrar mi primera participación en el Congreso, me gustaría invitar a todos y todas a que imaginemos nuevas formas de acción y nuevas categorías para pensar un fenómeno harto complejo, nos trasciende culturalmente y que a priori me animaría a decir que rompe con un viejo paradigma. Ese que sostiene que unos son los que piensan y otros los que hacen; que unos son los que informan y otros son los informados; que uno son los periodistas y otros los receptores o consumidores de medios. Ese paradigma está roto. Aquí lo analizamos en términos periodísticos, comunicacionales, informativos. Pero la ruptura atraviesa las múltiples esferas de la vida actual, la política, la militancia, la construcción cultural de base, la gestión empresarial, las relaciones de poder micro y macro, están atravesadas por esa misma crisis, y tal vez, solo digamos tal vez por ahora, ya no nos sea suficiente pensar en términos de periodismo. Ya no porque se acabaron o se están acabando los receptores pasivos sino sobretodo porque andan por ahí -andamos- centenares de hombres y mujeres produciendo contenido, publicando noticias e imágenes sin buscar recompensa alguna, al menos como anteriormente ella era entendida.