Al menos el Primer Pirata: Like a Rolling Stone

Play & Read. A las nuevas ideas siempre es más fácil rechazarlas que colaborar en ponerlas en funcionamiento. Pasa todo el tiempo en todas las industrias. No es casual, por ejemplo, que tantos escritores hoy canonizados hayan sido otrora tan resistidos por las editoriales al presentar sus primeras obras. Finalmente siempre pareciera ocurrir lo mismo: el público se encarga de decidir, o al menos de influir, en el diseño de la oferta.

William S. Burroughs dijo una vez que la diferencia entre los artistas y los políticos es que los primeros producen el cambio, mientras que los segundos son quienes lo implementan una vez hecha la transformación.

Hay que ampliar la noción de artistas a otros campos, incluso comerciales, porque la vanguardia está expandida y fragmentada, si es que queremos ser quienes tengamos la iniciativa de producir los cambios, o facilitarlos, y no quienes, con retraso, implementemos lo inevitable.

La industria discográfica y de la los medios de comunicación, por poner dos ejemplos, están lidiando con cambios producidos por fuera de sus cadenas de creación de valor. Las industrias gastronómica y la del software, o más aun, la electrónica, en el otro extremo, están entre quienes tienen iniciativa.

No se trata de ser Bob Dylan en 1965, componer Like a Rolling Stone y cambiar la historia de la música (o de lo que hagamos) para siempre. Se trata, al menos, de ser el primer pirata, como lo fueron Shaun Considine y un DJ de una discoteca llamada Arthur en los años sesenta.

Desde la historia de Like a Rolling Stone también se puede pensar el futuro de los medios y de las noticias. Aquella vez, también se discutió sobre contenido, extensión, formas, soportes, diseño, instrumentos de creación, modalidades de distribución/circulación, visión de la audiencia, concepción del mercado, etc, etc, etc. Aquí algunos fragmentos tomados de la Wikipedia:

Según Shaun Considine, quien coordinaba los lanzamientos de Columbia Records en 1965, «Like a Rolling Stone» se relegó al principio al «cementerio de los lanzamientos cancelados» debido a las preocupaciones de los departamentos de ventas y mercadotecnia en cuanto a su duración sin precedentes de seis minutos y su sonido de rock «estridente». En los días sucesivos al rechazo, Considine llevó una versión descartada de la canción a una discoteca llamada Arthur, abierta en forma reciente y concurrida por celebridades y personas mediáticas. Debido a la insistencia de la multitud, se reprodujo el demo una y otra vez, hasta que finalmente se desgastó. A la mañana siguiente, un disc jockey y director de programación de las cuarenta principales estaciones de radio de la ciudad llamó a Columbia Records y le pidió copias. Poco después, el 20 de julio de 1965, «Like a Rolling Stone» se lanzó como sencillo.

Las copias promocionales entregadas a los disc jockeys el 15 de julio tenían las dos primeras estrofas y dos estribillos en uno de sus lados, mientras que el resto de la canción estaba ubicado en el reverso, por lo que quien quisiera reproducir la canción en su totalidad debía voltear el disco de vinilo. Mientras que muchas estaciones de radio eran reacias a transmitir el tema entero, la demanda pública obligó posteriormente a reproducirlo de este modo.

Dylan tocó «Like a Rolling Stone» en directo por primera vez en los días posteriores a su lanzamiento, cuando se presentó en el Newport Folk Festival el 25 de julio de 1965. Muchos de los seguidores de folk dentro del público rechazaron el uso de la guitarra eléctrica en el tema y despreciaban el rock and roll, que según loomfield era popular entre «grasientos, jefes, bailarines, gente que se emborracha y baila». Según el amigo de Dylan y crítico musical Paul Nelson, «el público [estaba] abucheando y gritando “Deshazte de la guitarra eléctrica”», mientras que Dylan y sus músicos de respaldo hicieron una interpretación incierta de su nuevo sencillo.

El 17 de mayo de 1966, durante el último segmento de la gira, Dylan y su banda tocaron en el Free Trade Hall de Manchester, Inglaterra. Poco antes de que empezaran a tocar el tema, un integrante del público gritó «¡Judas!», aparentemente en referencia a la supuesta traición de Dylan hacia la música folk. El cantante contestó: «No te creo, ¡eres un mentiroso!». Tras esto, se dirigió a la banda y les ordenó tocarla «jodidamente».