5 cosas que los diarios online pueden/deben aprender de Facebook

Si bien desde los medios se las aborda como plataformas donde ‘estar’, Facebook y Twitter son, ante todo, laboratorios a escala de puesta a prueba de nuevas narrativas y metáforas alternativas a las que frecuentemente se adoptan. El valor de uso de la información, la percepción de tiempo, los recursos expresivos, la conceptualización de la experiencia de los usuarios y hasta los criterios de ‘calidad’ de los contenidos son, al menos, cinco ejes clave que están cada vez más en manos de la audiencia.

La dieta informativa de los medios se vuelve monótona a tal punto que hasta los periodistas devoran más redes sociales que sitios ‘informativos’. La inercia de la industria asfixia: los periodistas ni producen lo que consumen ni consumen lo que producen. Allí hay un iceberg y la profesión titánica lo subestima.

De la era de la revelación a la era de la actualización
Sin información escasa, no hay lugar para la primicia. O mejor: con abundancia informativa, la primicia comparte su valor periodístico con la capacidad de actualización sobre el asunto revelado. En el periodismo online es posible sobrevivir y hasta tener éxito sin primiciar. Ahora bien, sin actualizar el estado de la noticia, aumentan las probabilidades de perecer. La actualizaciones de estado son un tipo de relato emergente que los medios pueden/deben aprovechar y exprimir al máximo.

No hay lugar para la jerarquía editorial porque no hay tiempo
Es un ahora permanente. La jerarquización editorial de las noticias -método utilizado en el 99 por ciento de los diarios online en América Latina- es una organización heredada de temas. Asume una concepción de la temporalidad que, parece, poco comparte la audiencia. Como la información abunda, se cree, hay que jerarquizarla. Cuando no hay tiempo, lo único importante es ahora. El flujo de estados que propone la arquitectura de Facebook avanza en esa dirección. Para qué jerarquizar en la interfaz si es posible, como en Facebook, que los usuarios jerarquicen qué temas/nodos/personas les interesan.

Los comentarios están bien, pero los metalenguajes mucho mejor
Las propuestas participativas de los medios online, acotemos esto a América Latina nuevamente, son algo anémicas y puramente textuales. Los medios online todavía cargan la cruz de la escritura pero la audiencia le escapa a ese peso. Abrir formas participativas que tengan más que ver con la oralidad y lo visual no sólo incrementa la participación, además la hace más rica y atractiva.

‘Tasa de rebote’ es un indicador perecedero
En las redes sociales como Facebook, o incluso Twitter, poco importa la tasa de rebote. Lo que realmente hace la diferencia es la recurrencia. La tasa de rebote mide una experiencia de usuario articulada con la oferta de contenidos que muchas veces expresa más lo rebuscadas que son algunas arquitecturas de la información de los diarios online -o la nula flexibilidad para personalizarlas- que el interés que supuestamente el medio generó en los usuarios.

La audiencia es el contenido
El panfleto sobre este punto lo desarrollamos hace unos meses en Amphibia.

Cuando los diarios online buscan fans en Facebook o followers en Twitter, sin la intención de empaparse o mimetizarse con esas arquitecturas participativas, incorporar esos modelos de relatos y criterios de información, es cuando se paga el precio más caro: Hacer turismo por la posmodernidad mediática y excursiones por la fluidez de las audiencias es un programa ingenuo. Porque a donde se pretender ir no es un destino. Es un estado.