¿Sirven las Urls semánticas?

Una vez un editor de un sitio online, conocido de Amphibia, planteó en su empresa la necesidad de crear Urls semánticas, o sea urls que digan algo, que expliquen qué contienen (como acá, en contraposición a ésto). El editor chocó contra la respuesta del jefe de sistemas: “no se puede hacer; además, si se pudiera hacer al lector no le significaría nada”, afirmó el señor de la tecnología.

La respuesta sorpendió a quien hizo el pedido y a algunos de sus colegas. La tendencia en Internet parece apuntar hacia la “semantización”; alcanza con ver lo que hacen Blogger, WordPress y la BBC, por poner algunos ejemplos. Pero hace pocos días un pedido de Google disparó una discusión en Internet que va para el otro lado, que indicaría que las Urls semánticas son inútiles.

Hace poco más de 10 días, Google se quejó por reescrituras innecesarias de Urls. El post de Google estaba apuntado más que nada a los webmasters que reescriben mal sus Urls, según dicen en Webmonkey.

La misma gente de Webmonkey se quedó pensando y planteó el interrogante algunos días más tarde: a la gente normal, ¿le importan las Urls?

La conclusión que sacan es que no, que la gente que está mucho tiempo en internet (se supone que se refieren a programadores, webmasters, periodistas online, etc) son personas que usan la barra de direcciones. Parece que el resto de la gente, los “normales”, son usuarios de buscador ante todo.

Concluyen que: “El número de personas que buscan ‘google.com’ en Google mismo está subiendo. Firefox evoluciona en base a cómo hacen sus búsquedas los usuarios. (…) Mozilla dice que las versiones futuras tendrán barras de búsquedas y direcciones fusionadas (aunque no lo aclaren, se entiende: es el modelo Chrome) (…) La gente normal tiene una visión diferente de la web a la nuestra. Es una visión a la que debemos adaptarnos.

Para respaldar sus argumentos, ponen dos referencias. Una es la moda japonesa de presentar publicidades con los buscadores, no con las urls, como se muestra aquí. Así, una publicidad de Clarín, por ejemplo, no sería una imagen del diario acompañado por la url , sino que sería la imagen de un buscador con la palabra “Clarín” o, mejor aún, la imagen del buscador y la palabra “diario”, en el caso de las empresas que pueden darse el lujo de ser el primer resultado de búsqueda en su rubro.

El otro respaldo está en un post que dice que la moda de venderse a través de un término en el buscador está de moda en Europa también. En ese post también se explican los riesgos (como que es más fácil “modificar” los resultados y por lo tanto tirar a una empresa para abajo). Pero el autor también asegura que, a simple vista, la mayoría de las personas usan el buscador antes que la barra de direcciones.

El error argumentativo de Webmonkey sobre la necesidad de adaptarse a los usuarios “normales” radica en olvidarse que, como en todo, quienes más consumen algo suelen conocerlo mejor, suelen ser los “avanzados” y los “expertos”. Por lo general, los primeros consumidores y los consumidores masivos abren el camino y marcan cómo interactuar con el medio en cuestión. Quienes vienen después, aprenden de ellos.

Entonces, puede darse por sentado hoy que muchos usuarios usan el buscador antes que la barra de direcciones, pero también es probable que a medida que el uso de internet se “naturalice” más de lo que está, se irá imponiendo más el método de navegación de los grandes usuarios actuales. Por eso está bueno darle importancia a las Urls semánticas. Aunque no se usen hoy, es probable que sí se utilicen mañana.

Y si su uso decae, no se pierde nada. Al contrario, se gana porque se pone algo de orden.