¿Pueden las tecnologías salir al rescate de las lenguas moribundas?

Miles de lenguas están ausentes de los sistemas educativos en todo el planeta y del ciberespacio. Se estima que 11% de la población mundial que tiene acceso a Internet, y que el 90% de esas personas vive en países industrializados. Según los indicadores de la Unesco, “son menos del 1% las lenguas utilizadas en Internet”.

En un informe mundial titulado Hacia las sociedades del conocimiento, hecho público simultáneamente en Bruselas, París, Ginebra y Nueva York, el jueves 3 de noviembre de 2005, la Unesco indica que “tres de cada cuatro páginas en Internet están escritas en inglés. Sin embargo, el número de cibernautas cuya lengua materna no es el inglés supera el 50%, porcentaje que sigue aumentando”.

La hiperpresencia del inglés en la web no es más que una extensión bastante referencial de lo que ocurre en cualquier capital del mundo. Términos en inglés hay por todas partes; cada vez más nos apropiamos de ellos, en algunas ocasiones los readaptamos, a veces fonéticamente…

Con una Internet que perfecciona los mecanismos de dominación a nivel global pero que al mismo tiempo que hace posibles procesos socializadores sin fin, la mejor manera de pronosticar el futuro es construyéndolo.

Experiencias como www.lofdigital.org.ar, el primer sitio web con contenidos elaborados por miembros de esa comunidad Mapuche, van en esa dirección. Como la recomendación de la Unesco de difundir y usar software libre.

Recientemente, la iniciativa de inclusión digital más ambiciosa del mundo, One Laptop per Child (OLPC), ideada por el Laboratorio de Medios del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), se presentó como un programa que prevé fomentar la pluralidad lingüística. Para ello, las famosas laptop de 100 dólares -que la Argentina probablemente compre- funcionarán con software libre. Lo explicó Nicholas Negroponte: “En muchos casos, cada país tendrá su propia tipografía, en todos los casos sus propios idiomas, y tenga en cuenta que Argentina es muy afortunada, porque hay un idioma fuerte que predomina, el español. En Nigeria hay 320 idiomas. Y nosotros dijimos, bien, los tendremos a todos. Ahora, ¿cómo vamos a hacer? Es que la propia comunidad los va a producir, los va a generar. No lo vamos a hacer nosotros. Lo van a hacer los chicos, los maestros. Vea, organizaciones o compañías tan grandes como Microsoft no pueden producir 320 idiomas, porque de hecho, ¿cuán rentable puede ser para ellos? Quizás solo mil o dos mil personas hablan un cierto dialecto o idioma. Eso es lo que hace el open source”.

Lenguas en peligro de extinción

Por lo menos 100.000 hablantes necesitan las lenguas para sobrevivir en el tiempo. Pero según las Naciones Unidas actualmente muy pocas personas hablan la mayoría de los 6.000 idiomas conocidos en todo el mundo. La mitad de los idiomas actuales tienen menos de 10.000 hablantes, y la cuarta parte menos de 1.000.

La diversidad lingüística de América Latina es de las más vastas del mundo. Se han catalogado miles de idiomas y dialectos. Pero la mayoría se han extinguido… Nadie podrá ya escuchar los sonidos del chané, el vilela, el selknam, el haush, el teushen, el gününa küne, el allentiac y el micayac, ocho lenguas históricas que se hablaban en la Argentina.

Al borde de la extensión está, por ejemplo, grupo lingüístico guaycurú -al que pertenecen los tobas- integrado por unas 60.000 personas de nuestro país, Bolivia y el Paraguay. En la Argentina hay entre 15.000 y 20.000 tobas, y esa lengua se habla en las provincias de Chaco y Formosa.

Por supuesto, se trata de un problema global ?que debería demandarnos más pensamiento y más acción. En África, por ejemplo, el 80% de las lenguas carecen de trascripción escrita. Sí, el 80%.

En México, se calcula que hay unos 10 millones de indios, divididos en 56 grupos étnicos y lingüísticos, que hablan más de 100 dialectos diferentes. Allí los nashuas, mayas, zapotecas y mixtecas ascienden a cientos de miles pero, los cucapás, lacandones, kiliwas y paispais, por citar sólo algunos colectivos, han quedado reducidos a unas cuantas docenas de familias.

Las problemáticas indígenas son un tema residual en los medios de comunicación; la noticia llega cuando es irreversible, y se va a la tanda comercial. Los arquetipos y los estereotipos funcionan de esa forma, y entonces lo indígena es asociado a Latinoamérica, como el desarrollo pulcro a los países escandinavos, la violencia y el desorden a Medio Oriente o la parafernalia electrónica y la muchedumbre a Japón. Sin embargo, es obvio, o acaso debería serlo: las regiones son más complejas y menos “caracterizables”, mucho menos desde un sólo atributo.

Entonces, podrías preguntarte: ¿Y en Japón, también se extinguen las lenguas originarias? ¿Y alguien sabe qué ocurrió con la familia de lenguas celtas, que apareció en Escocia alrededor del siglo III A.C? (Porque hasta el gaélico, que se había convertido en el idioma mayoritario de Escocia, está desapareciendo) ¿Alcanzarán las 7.000 personas que hablan el idioma sami en las zonas septentrionales de Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia, para que sea lengua sobreviva?

Por aclarar una de esas dudas propuestas, en Japón, sólo 15 familias que hablan tsishima, un dialecto de la minoría indígena ainu. Si bien no hay registros de escritura ainu, hace miles de años había -al menos- 19 dialectos. Hace 15 años sólo quedan dos de ellos, el tsishima y el shigeru. Pero en 1994 falleció la última persona que hablaba shigeru.

Se encuentran en riesgo de extinción, también, las lenguas provenzal y bretona en Francia; asturiana, leonesa y aragonesa en España, y contando…

El caso de Japón es, quizá, paradigmático, porque mientras es propuesto como un modelo de desarrollo económico a seguir, emergen de sus tierras algunos de los problemáticas más profundas de América Latina.

José Carlos Mariátegui (1894-1930) escritor y periodista peruano y uno de los intelectuales más lúcidos que ha tenido América Latina, se refiere al Perú, pero la referencia podría extenderse a toda la región. Señala en sus Siete ensayos dos etapas que escinden la historia del Perú. La conquista hispánica, por un lado, que significó la sustitución de la economía agraria desarrollada por el pueblo incaico, por la economía feudal del virreinato: “sobre las ruinas y los residuos de una economía socialista [echan] las bases de una economía feudal”. Es así como el Perú se erige sin y contra el indio.

La conquista primero y los Estados hegemónicos y monoculturales después, buscaron la “unidad”: un territorio, un pueblo, una lengua…