¿Para cuándo los “analistas de distribución de contenidos”?

Una traba fundamental al momento de analizar la interacción de los usuarios con los contenidos de los medios digitales radica en creerse sin titubear eso de que las audiencias lo son todo porque crean contenidos.

El repentino “descubrimento” por parte de los medios de la importancia de los lectores fue interpretado a las apuradas. Las audiencias pasaron a estar en el centro de todo análisis sobre el futuro de los medios y entonces se abrieron comentarios y blogs por doquier y florecieron las comunidades de periodismo ciudadano.

Por suerte, de a poco comienza a verse que el cambio más radical producido por la interacción no pasa por que la audiencia produzca contenidos, sino por que la audiencia distribuye y valoriza el contenido y, sobre todo, elije en qué formato recibirlo y consumirlo.

Entonces, puestos a elegir, la prioridad de los medios no debería ser la producción de contenidos por parte de las audiencias, sino que la audiencia dice qué debe estar dónde y qué se consume cuándo y cómo.

Acá debe tenerse en cuenta que la distribución de contenidos puede verse desde dos ángulos: la más publicitada y la más importante. La primera, es la de la configuración a través de los servicios web “personales” (RSS, Alertas, newsletters, favoritos) y los comunitarios (Digg, Menéame). La segunda, es la distribución marcada por tipo de dispositivo (PC, smartphone, celular).

Un social media editor puede rendir más si ve e influye en qué hacen los lectores con el contenido del “diario” que si se pone a reclutar lectores con ínfulas de ser periodistas ciudadanos. Hace falta analizar y considerar qué sirve dónde, qué se consume dónde y cómo se consume y, con todo esto en mente, qué formatos deben usarse para los distintos contenidos que se producen. Con esta data, el medio puede adaptar los formatos de los contenidos para distribuirlos mejor.

Para el medio será más fructífero preocuparse por los distintos formatos de distribución de su producto que de los comentarios; será más importante saber qué se consume en qué tipo de dispositivo y entorno en qué horario que preocuparse por estimular el pedido de fotos de la mascota más simpática.

No es lo mismo leer en pantalla de 1024×768 en la comodidad hogareña que en smartphone mientras se viaja en subte en hora pico. La base de la narrativa informativa será la misma siempre, pero deben variarse decenas de ingredientes: por ejemplo, la “foto bomba” de la home pasa a ser intrascedente en el celular, y sin foto el título quizá debe ser otro.

Las audiencias tienen poder no sólo para distribuir sino por decidir cómo se distribuye. Las audiencias importan porque lo que hagan con los contenidos equivale a lo que antes hacían editores al diseñar y diagramar primeras planas y cuerpos centrales: crean importancia y atraen lectores.

El concepto de “distribución” debe pasar a ser palabra de cabecera en redacciones digitales. Para eso harían faltas especialistas en distribución de contenidos. Un nuevo perfil de profesional para sumar a la lista.