¿El futuro no es más lo que era?

Hemos leído recientemente ?El futuro no es más lo que era. La tecnología y la gente en tiempos de Internet?, un libro de Horacio Reggini. Reúne artículos, conferencias y ponencias de los últimos quince años, que giran en torno a la idea que Paul Valéry plasmó en 1928 en Piezas sobre arte: ?Ni la materia ni el espacio, ni el tiempo son desde hace veinte años lo que eran desde siempre?.

Reggini sostiene que la idea de Valéry tiene una vigencia particular en nuestros días; que este principio de siglo y las ciberculturas en expansión ponen de manifiesto y prueban que el futuro no sólo no es más lo que era, sino que además ni siquiera estamos en condiciones de vaticinar cómo va a ser. Aunque algo está claro: de hoy y de nosotros depende el diseño del futuro y la construcción de horizontes que pongan a su servicio las tecnologías y las redes.

?El hecho de que el futuro no es más lo que era descarta tanto el discurso utópico del progresismo ingenuo cuanto la romántica nostalgia conservadora de las antiguas categorías. Atravesamos transformaciones que nos atraviesan?, sostiene Reggini. Ante ese panorama emergen dos condiciones presentes que el autor utiliza para enhebrar a lo largo del libro los casos que expone y sus análisis, que en buena parte están dedicados a la inserción de las tecnologías, las redes y las computadoras en la sociedad, particularmente en los procesos culturales y educativos. Una de esas condiciones es el principio de incertidumbre. Y la otra es la situación de complejidad.

Entre esa ausencia de un tiempo pasado y futuro ideales tenemos que reconocer la incertidumbre que el futuro nos plantea en el presente. Claro está que no se trata de una incertidumbre amenazante o ante la cual abandonarnos, sino un panorama en el que la acción presente definirá el futuro, pero no sabemos a ciencia cierta cómo es la naturaleza de ese proceso, porque a la vez que emerge nos modifica y lo modificamos.

?El futuro es imprevisible. Todos los cambios y revoluciones son desviaciones inesperadas de lo que venía pasando. Antes se podían plantar robles con la idea de usarlos para la construcción de vigas 500 u 800 años más tarde. Esto ya no es así. Lo que más nos enseña la historia es que lo que acontece es lo incierto, no una extrapolación del pasado?, explicó a la revista Noticias Horacio Reggini.

Así, vemos que en realidad no podemos ocuparnos de teorías acabadas. De ahí la idea de la acción como respuesta. Y lo inconducente de preguntas como ?qué va a hacer la red de nosotros?. Reggini propone invertir la pregunta: ¿qué vamos a hacer nosotros con la red? Y es allí, en la respuesta a esa pregunta donde construimos el futuro.

La idea de complejidad es decisiva para pensar nuestro tiempo. Quizás no conozcamos con profundidad cómo es el proceso tecnocultural que estamos atravesando, pero sí sabemos que es complejo, sumamente complejo, una evolución en la que las transformaciones son de ida y vuelta. Las redes de computadoras modifican nuestra forma de pensar la educación, por ejemplo. Y esa transformación modifica la forma en que se diseña y utiliza la tecnología. ?Las computadoras, la posibilidad de acceso a Internet, son recursos excelentes para la educación desde la misma escuela primaria, pero la generalización trivial de su uso termina conspirando contra las metas de la educación. La computadora jamás podrá reemplazar al maestro de carne y hueso; ni siquiera en el nivel terciario. La función social del maestro y del grupo estudiantil no puede ser reemplazada por ninguna pantalla?, explicó Reggini en una entrevista que concedió al diario La Nación. ?Creo que inventar el futuro exige una buena dosis de esperanza. Y la esperanza no nace de la nada. Actuar en medio de la incertidumbre es una opción consciente que exige, simultáneamente, valor y templanza.?

En medio, la acción. La acción como respuesta. Ese pensar / hacer que tiene una característica clave: no es posible avanzar en plan de ensayo, como prueba y error. ?La consigna de ir a las cosas ?dice Reggini en El futuro no es más lo que era?, que se impone en este presente tan incierto por su acelerado cambio, es la base del proceso de educación, no sólo en el nivel primario sino en las debilitadas escuelas medias y superior. La sociedad del conocimiento, como se ha dado en denominar a la de esta época, exige acción y principios dinámicos?.

Vicisitudes culturales de internet

En El futuro no es más lo que era Reggini aborda decenas de casos y de ejemplos sobre las nuevas configuraciones sociales a partir de la inclusión de las nuevas tecnologías en los distintos ámbitos. Sería injusto con el autor y con los lectores reseñar de forma incompleta la diversidad de temas y problemáticas sobre la sociedad del conocimiento que analiza. La particularidad de su libro es que, además de analítico, es propositivo. Y también por eso recomendamos leerlo.

Así, por ejemplo, un punto en el que se detiene es el del lenguaje y sus transformaciones en la era de internet: ?Preservar nuestra lengua y el legado de nuestros más distinguidos artistas y pensadores requiere en el presente la utilización correcta de los vocablos en español dentro de internet?. Reggini ve inconveniente que siga utilizándose la extensión .gov.ar en todos los sitios web del gobierno argentino, y argumenta que una forma de preservar nuestra lengua, pero también de afirmarla, como lo hacen por ejemplo Nicaragua, Venezuela, Perú, Guatemala, Chile, sería convertir la extensión gov ?que como todos sabemos hace referencia a gobierno? en gob. De hecho,  es una propuesta que realizó Reggini ante la Real Academia de Artes y de Ciencias de la Comunicación.

El futuro no es más lo que era: ?Toda innovación recorre en general senderos sinuosos que resultan fundamentalmente del uso particular que la gente hace de ella. La radio necesitó muchos años para lograr una forma definida, abandonando algunos rasgos de sus inicios y adquiriendo otros. De la misma manera, la forma final de Internet dependerá de las apetencias de la gente, de las preferencias de los usuarios, de la manera en que los empresarios intervengan en su desarrollo?.