¿Cómo salir de la burbuja de los medios y ganar una guerra sin la CNN?

Si la burbuja explota tal vez, pero tratándose de medios imposible. Ganar una guerra sin la CNN: Muy difícil. Lo dijo Evan Cornog, vice decano de la Escuela de posgrado de Periodismo de la Universidad de Columbia de Estados Unidos, en una charla abierta de la maestría en periodismo de Clarín, la Universidad de San Andrés, la de Bolonia y la que representa Cornog. Él, además, fue secretario de prensa de la alcaldía de New York, trabajó en el New Yorker, es autor del libro El nacimiento del imperio y en agosto publicará El poder de las historias, un análisis de relatos para entender el poder de los medios en Estados Unidos hoy.
El tema de su ponencia, presentada por Eliseo Verón, fue Manipulación y ocultamiento en el Periodismo (norteamericano) y la presentó en cinco ejes: antecedentes de la cobertura en Medio Oriente, estructura de la economía, poder de las relaciones publicas, deficiencias del periodismo y qué se debe hacer.

Se va la primera. Lo primero que se ocupó de aclarar Cornog fue que en Estados Unidos casi no hubo cobertura de Medio Oriente entre 1953 y 1973. Casos aislados los hubo, por supuesto, casi todos ellos referidos a Israel. Pero lo cierto es que los ciudadanos estadounidenses muy poca información tuvieron en esos años sobre esa región, sin contar con que las pocas noticias a su alcance sobre Medio Oriente lo pintaban como una cultura exótica, incomprensible, desigual quizás, y condenada por sus gobiernos y combatientes pobres.

Toda noticia sobre Medio Oriente en Estados Unidos, dice Cornog, fue siempre transmitida y percibida a través del prisma de la guerra fría por un lado, y por el otro, basada en el estereotipo de lo gracioso y lo diferente.

Pero aquello que era curioso y divertido, desde lejos y por televisión, devino peligroso y cercano: en 1972 Palestina ataca al equipo olímpico israelí, en 1973 la crisis del petróleo transformó las relaciones políticas internacionales, en 1979 la crisis de los rebeldes en Terán y la revolución iraní, en 1983 el ataque a la base de marines en el Líbano, y a comienzos de los noventa el primer atentado Wall Street Center llevado a cabo por Al Qaeda.

Todos estos hechos y los que ocurrieron durante los noventa y lo que va de este siglo, según Cornog, transformaron la cobertura mediática de Medio Oriente y evidenciaron el profundo desconocimiento de la prensa norteamericana para informar sobre esos temas.

Se va la segunda. La estructura económica y los medios. Cornog no desconoce que la dictadura de los mercados oprime la prensa y la pluralidad pero asegura que en su país hay prensa libre y multiplicidad de voces. La prensa, para él, fue muy importante en procesos de evolución democrática como en la independencia y la abolición de la esclavitud, aunque para ser sinceros no tuvo muchos ejemplos más actuales para ofrecer. A cambio nos proporciono unos datos económicos muy jugosos: las diez compañías más importantes de diarios de Estados Unidos controlan el 51 por ciento del total de circulación, además hoy hay un 10 por ciento de diarios menos que hace 15 años, cada día disminuye la cantidad de lectores y en los noventa los diarios más importantes ganaban un doscientos por ciento de los invertían un 3 por ciento.

Así las cosas, la lógica informativa de la prensa viró hacia la económica y los valores fundamentales del periodismo se dan de patadas, cada vez más duras, con los valores del mercado. Y claro, la mercantilización de la información, además, implica que la industria del entretenimiento penetre en el periodismo para que las noticias no solo informen, sino también entretengan y se apoderen de la atención: El ciudadano deviene consumidor.

Se va la tercera. El poder de las relaciones publicas. Cuando la estructura económica monopolizada sostiene el quehacer periodístico, las relaciones publicas, el lobby, y operar políticamente en ciertos espacios es casi un requisito sine qua non para continuar. Eso también se globalizó ¿no? Según explicó Cornog, a partir de la administración Reagan en Estados Unidos cambió la lógica informativa. Cambió la relación de los ciudadanos con la información, la manera de informar, los medios para obtener la información. Todo bajo el paraguas de lo que se conoció teóricamente como la agenda setteing y que Regan bautizó como La línea del día. Cornog sostiene que los periodistas de su país confían plenamente en los funcionarios del gobierno como fuentes y mientras más rango tiene el funcionario consultado más se le cree, lo cual ha llevado a cometer errores periodísticos de toda índole.

Cornog afirma que los periodistas comenzaron a transformarse en agentes de relaciones publicas que llevan a cenar a sus funcionarios-fuentes y estos, sostiene, piden a cambio, además de exposición u operación periodística, que el periodista le dé su punto de vista sobre el tema que le está revelando.

¿Qué pasa hoy con la administración Bush? Lo mismo. La Casa Blanca es la ideóloga de la línea del día y los medios están controlados por Bush y la burocracia conservadora. Según Cornog, las políticas mediáticas y las estrategias de exposición en la prensa de Bush son muy similares a las de Reagan.

Se viene la cuarta. Deficiencias del periodismo. Cornog sostiene que el periodismo en Estados Unidos se encuentra bajo estado de sitio, dominado por tres espadas: los juicios (se incrementan, cada vez más a los periodistas y a los medios), los escándalos publicos (que devienen en juicios, por ejemplo el del New York Times durante en comienzo de la invasión a Irak o los periodistas que inventan completamente sus historias y terminan despedidos) y la espada más filosa, la economía, que hace de las noticias un entretenimiento y del periodista un lobbysta que debe hacer tratos cotidianamente para conseguir la primicia. Esos tres factores condicionan estructuralmente la profesión, explica Cornog.

Pero además, como siempre, está el problema de fondo: le educación y la capacitación especifica de los trabajadores de la información. Cornog contó que en la Universidad de Columbia están desarrollando una extensión de la carrera de periodismo, que será exclusivamente de profundización temática y que durará dos años. El desconocimiento de, por ejemplo, la situación política de Medio Oriente evidencia que los periodistas no tiene las herramientas ni los conocimientos necesarios, sobre todo los históricos, para informar sobre algunos temas. Entonces en Columbia quieren formar temáticamente a los profesionales, en lo que sea, geopolítica, historia, bioestadística, etc.

El proyecto también está muy bien pero como él mismo reconoce puede ser aprovechado efectivamente por muy pocas personas ya que quienes trabajan sobre los temas que habría que profundizar son muy pocos en todo el mundo.

Además, el departamento de posgrado de periodismo de Columbia está centrando su atención en pensar nuevas formas de obtener información mediante fuentes diferentes a las tradicionales porque ven en este punto un limite en la profesión y en la prensa como constructor democrático.

Y entonces aquí aparece la pregunta calve que se hace Cornog ¿Qué hay que hacer? Se va la quinta y ultima, para salir vivo de la burbuja de los medios, formarse, volver a entrar y hacerla explosionar.

Más que como una receta, Cornog, sistemático en la construcción de su discurso, sumamente claro, expuso la composición química del antídoto para filtrarse y escapar ?nunca totalmente, advirtió- de la burbuja: más educación en general pero también sobre la especificidad del tema de trabajo, y de alguna manera nos mandó a hacer un curso de historia a todos los periodistas y a quienes quieran serlo.

Otro: Internet. Cornog dijo que las fuentes no periodísticas, no se refiere a los medios sino a las fuentes no tradicionales, tienen un valor superador en la profesión, los weblogs por ejemplo, y el aporte informacional que hicieron durante la invasión a Irak. Cornog, desde la revalorización y entendimiento de la globalización sugiere la posibilidad informativa glocal que permite la Red como fuente, pero también como espacio constitutivo de la pluralidad.

Y el ultimo elemento de los tres que propuso es el muchas veces olvidado: La calle. Dice que no se puede informar en el vacío, el periodista necesita ser parte del contexto desde donde informa.

Terminó de hablar Cornog. Hubo una ronda de preguntas, casi todas ellas sobre la situación política en Estados Unidos, especialmente sobre las próximas elecciones presidenciales. Dijo que aun si se sigue asociando la invasión a Irak con la lucha internacional contra el terrorismo y si Bush logra mostrar que tiene en sus manos a Bin Laden, le será muy difícil ganar porque incluso las encuestas más optimistas dan como ganador a Kerry 60 a 40. Ojalá, pero cuidado también.