Amphibia


“Fama”: vidas móviles, identidades cambiantes

FamaLas tecnologías de la comunicación se mezclan con lo más íntimo y lo más social de nuestra vida cotidiana. Y, al inmiscuirse en nuestras rutinas y hábitos diarios, moldean nuestra forma de movernos en el mundo que es, en definitiva, nada más ni nada menos que nuestra forma de ser.

No somos los mismos que antes de la televisión, que se entrometió como una intrusa aceptable en cenas y reuniones familiares; ni que Internet, que revolucionó la forma de relacionarnos con pares; ni que los teléfonos móviles, que con su ilusión de conexión permanente y de libertad de acción brindada por la garantía de movilidad nos hizo creer en un mundo en el que todo está al alcance de nuestras manos. Y hasta nos convenció de la posibilidad de ser diferentes o varias personas al mismo tiempo.

En el último libro del escritor alemán Daniel Kehlmann, “Fama”, lanzado en nuestro país por la editorial Anagrama, se discute precisamente esto: ¿por qué los dispositivos móviles determinan de algún modo nuestra identidad? ¿Es posible ser uno mismo y ser otro al mismo tiempo? ¿Cómo nos acercan o nos alejan de una existencia material, anclada en la “vida real”? ¿Qué es lo real y qué es la fantasía? ¿El celular incita deseos de fama? ¿Por qué el anonimato es un problema, y el reconocimiento social una recompensa mediada por la tecnología?

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Guerrillas

I
Tal vez sea conveniente esperar más para escribir sobre la dinámica de una web que —como bien señala Mancini— ha demostrado que puede abandonar la neutralidad. Sin embargo, mientras SOPA y PIPA se apagan prematuramente como proyectos de ley asfixiados por su propio anacronismo, comienza a sembrar su perfume lo que —a falta de comparaciones más sutiles y porque la exageración es un barroquismo honesto— huele a una militarización de la web. La posibilidad —y también la esperanza— de una guerra permite acelerar los tiempos.

II
Zonas de exclusión. Tierras de nadie. Campos minados. Territorios aliados. Territorios enemigos. No cuesta reensamblar el campo semántico de la guerra —esa continuación de la ley fallida por otros medios— sobre Megaupload, Rapidshare, Taringa, Cuevana y Anonymous, por hacer un recorte demasiado sinuoso y deliberadamente no detallista del teatro de operaciones. En tal caso, Clint Eastwood acaba de estrenar —y el viejo Clint no es, nunca ha sido, un olfateador ingenuo— su biopic sobre J. Edgar, «the most powerful man in the world», próximamente en su plataforma «pirata» amiga.

El poder, en los tiempos de Edgar, constaba de la manipulación de la información, el chantaje y la persecución paranoica y esquizoide de enemigos invisibles y, a la vez, omnipresentes (*). No voy a describir el penoso periplo público de Kim Schmitz, un soñador otoñal del capitalismo postindustrial —categoría que es realmente la única que vale la pena pensar hoy: todo esto se trata de un capitalismo obligado a abandonar sus últimas certezas industrialistas—; no voy a proponer un recorrido a través del martirologio automotor y público al que lo sometió el FBI, como en las mejores épocas del propio J. Edgar.

Lo que me gustaría dejar en el tablero, como simple exhibición de las posibilidades inmediatas en el campo de batalla, es que «estar paranoico no implica necesariamente que no te estén persiguiendo», como sugiere cierto inglés en otra pequeña perla debidamente «pirateada», Killers Elite.

¿Y si realmente hay una guerra dirigida por los aparatos represivos del fantasma del último capitalismo industrial contra la cultura contemporánea? ¿Y si realmente la cultura contemporánea ya ha comenzado a contraatacar?

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Al centro, afuera, a los costados

Por Culell

Desde hace varios años armar una Redacción que atienda el frente del diario impreso y del sitio web de los diarios ha sido -vaya novedad- una preocupación permanente de las empresas. Lo curioso es que uno comprueba, con el paso de los años, que los modelos van y vienen y que el problema no se resuelve. Algunos piensan que se trata de poner una mesa en el centro de la Redacción, que tenga una silla reservada para un editor web y que el equipo esté disperso por las secciones, para tener un contacto más directo con los editores del impreso. Otros creen que es mejor tener un equipo independiente pero cerca de la Redacción. Otros lo mismo pero mejor lejos, para que no se contaminen. Pero lo más curioso de todo es que, con los años, quienes adoptaron un modelo lo cambian por el opuesto; y viceversa. Y el problema, sin embargo, sigue sin resolverse: el problema es hacer un diario mejor y un sitio mejor. Siempre hablamos de periodismo, claro.
Con los años comprobamos que a nivel global los diarios no mejoran y los sitios de los diarios no ganan en relevancia.

Existe un señor, John Paton, que se compró una compañía en bancarrota; una compañía de un montón de diarios distribuidos en otro montón de ciudades de los EEUU. Y se enfrentó al mismo problema. Y decidió abordarlo con una consigna: Primero Digital. Eso quiere decir: hagamos el mejor sitio con la urgencia necesaria en el tiempo de cada día y hagamos el mejor diario posible. Siempre en ese orden. No se enroscó mucho con un modelo u otro, mandó a sus periodistas a trabajar con ese destino. Y parece que no le está yendo nada mal. El señor también piensa que no existe un modelo de negocio sino varios. Y que es posible combinarlos y que todo suma. Un detalle para considerar: el señor es periodista.

Más sobre: — enero 24, 2012

Una de buitres y piratas

Por Mancini

Martes 17 de enero de 2012. Se anuncia con bombos y platillos y se ultiman detalles: mañana, el blackout global contra los proyectos de ley SOPA y PIPA, que buscan rediseñar internet volviéndola una plataforma limitada al consumo, restringiendo, regulando y penalizando la publicación y la circulación de contenidos. Para sorpresa de muchos, pero no de todos, Twitter dice que el blackout es “una tontería”.

Miércoles 18 de enero de 2012. Blackout en marcha. Miles de sitios web de toda naturaleza y tamaño, populares e ignotos, educativos y comerciales, periodísticos y participativos, se pronuncian en sus portadas contra SOPA y PIPA. Algunos, incluso, dejan de prestar servicios durante varias horas.

Jueves 19 de enero de 2012. Sin SOPA ni PIPA aprobados, el FBI cierra Megaupload por supuesta infracción de derechos de autor. Fue detenido su fundador y varios empleados de la empresa. Anuncian que Taringa, Cuevana y otros sitios están en la mira de las autoridades. Los medios se hacen eco de la noticia de inmediato. En América Latina, después de las 15hs, al mismo tiempo que se hacía público el cierre de Megaupload, un problema de conectividad -del que ningún medio habló- impidió a buena parte de los usuarios acceder a sitios extranjeros, como Facebook.com, Twitter.com, eBay.com, Mercadolibre.com, Amazon.com, NYTimes.com, entre muchos otros. Confusión y la teoría del complot al servicio del momento. Sobre las 20hs se normaliza la accesibilidad a esos sitios desde la región.

Viernes 20 de enero de 2012. La noticia es Kim “Dotcom”, el fundador de Megaupload, detenido el jueves por extorsión, lavado de dinero, atentado a los derechos de autor y crimen organizado, entre otros cargos. Su vida excéntrica financiada por las decenas de millones de dólares que pudo recaudar como buen pirata es tema excluyente. Blackout, SOPA y PIPA, fuera de casi toda agenda social y mediática.

Pero esto no es todo.

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SOPA y PIPA

I
Reivindico las exageraciones. Esa desesperación de la forma. Ese barroquismo accesible prácticamente a cualquiera. Lo siguiente es un ejemplo. De poder reescribir uno de esos oscuros manuales de tortura al estilo de los elaborados por el coronel Charles Lacheroy en los años sesenta —y aplicados con alegría por el ejército regular de colonos franceses en Argelia—, el ítem submarino seco tendría la siguiente definición: «dícese de la práctica que consiste en interrumpir de manera arbitraria y azarosa cualquier conexión a la web».

II
Interrumpir la web —es importante desmontar la idea hueca de «nuevas tecnologías», que ubica a internet en una categoría semejante a la que corresponde a cualquier ocioso lujo burgués— es un evento tan miserable como interrumpir el suministro de agua corriente, cortar la electricidad o cortar el gas. El colonialismo, los nuevos terrores del capitalismo postindustrial y un lobby bien identificado de terroristas digitales se han propuesto la miserable tarea de interrumpir la web.

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#SocialTV: entre el futurismo y la realidad

Los inventos tecnológicos siempre preceden a sus usos sociales, ya lo decía Raymond Williams en su clásico Television: Technology and Cultural Form. Desde que una determinada tecnología es creada, hay múltiples influencias, tensiones institucionales y apropiaciones individuales y sociales que determinan la forma en que ese prototipo se convertirá en un nuevo medio de comunicación.

La llamada televisión social (denominada de mil maneras como TV conectada, neo-televisión e incluso post-televisión) está sufriendo este proceso de condicionamiento, y los profesionales de la industria aún no saben con seguridad en qué se transformará. ¿Es la muerte del relato broadcasting? ¿La TV como medio de masas ya no agrupará a la familia en la mesa? ¿Cómo se establecerán los nuevos consensos sociales y en dónde? ¿Qué medio hegemonizará el ecosistema comunicacional? ¿Qué nuevo rol ocupará la televisión?

En la Feria Internacional de Electrónica CES, que se celebró esta semana en Las Vegas, se presentaron los gadgets que están revolucionando a la industria pero poco se habló en las coberturas periodísticas de la televisión como fenómeno cultural que está cambiando.

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La dieta informativa

Por Mancini

Leí el libro de Clay Johnson, The Information Diet: A Case for Conscious Consumption (OReilly Media, Kindle Edition). No está mal, aunque esperaba mucho más. Sobre todo muchos más datos cuantitativos para sostener la idea de fondo: la clave no está en la abundancia de la información sino en el consumo excesivo. Una suerte de obesidad informativa que, según el autor, constituye una nueva forma de ignorancia. Me ahorro la reseña, y pego a continuación algunas de las frases que resalté en el libro.

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El algoritmo salvaje

I
El perfeccionamiento de una mercancía que logre amoldarse a los deseos matemáticamente predecibles de cada consumidor equivale a la construcción de una burbuja cerrada e individual de deseos satisfechos. Lo explica con el necesario didactismo norteamericano Eli Parise en una TED Talk.

II
Exploremos la cuestión de un modo más silvestre en Twitter.
Los episodios están todavía frescos.
Tibios, para mayor precisión.
Es rigurosamente necesario analizar cómo opera una red social específica —Twitter en Argentina, en Buenos Aires, en el final del año 2011 e inicios inmediatos de 2012— alrededor de ciertas cuestiones donde el burbujeo se vuelve incesante y preanuncia un éxito semejante de la algoritmización del deseo.

III
En un ecosistema fuertemente politizado, el ocaso del funcionario Iván Heyn —“manuela de alta complejidad”, lo describió el escritor Jorge Asís— activó una veloz segmentación alrededor de las formas de consumo de una red social. Tras el anuncio de la muerte, se activó una depuración individual, libre y voluntaria de agentes. Una metabolización instantánea de la construcción automática y hermética de burbujas.
La muerte de Heyn es un ejemplo entre muchos otros.
Probablemente el más potente.

La contextualización (porque una burbuja es, por definición, algo aislado de otras burbujas) es la siguiente: durante la misma jornada en la que el arco completo del discurso social online —embriagado con un cinismo no necesariamente heredado de los años noventa*— le soltaba la cadena al sadismo necrofílico del humor negro, esta vez, sobre la novedad del octavo embarazo de una figura televisiva, muere el funcionario gubernamental.

Las intensidades del discurso online, entonces, se invierten. Drásticamente.
Y se activan los algoritmos.
El discurso irónico y sádico invierte sus coordenadas. A veces, incluso, es convocado a la censura.

En algunos casos —“todo documento de cultura es también un documento de barbarie”—, el discurso se obtura y emerge una persecución moralista y medieval. La caza de brujas: el algoritmo salvaje.

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Hacer cultura

La periodista Quinn Norton está publicando en Threat Level un extenso perfil serializado de Anonymous que vale la pena seguir. Allí expone una idea similar a la planteada hace meses, en tono más académico, por Nicolas Mendoza: la importancia de entender a Anonymous y 4Chan como actores culturales.
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Cómo se edita un título del HuffingtonPost

Por Mancini

Sobre el huffingtonpost.com existen todo tipo de opiniones, y unos cuantos mitos. Una de las leyendas es cómo deciden los títulos principales de la portada, es decir, del gran tema del momento. Los editores proponen, la audiencia dispone. El software media. Los detalles:

They employ a technology called multivariate testing (or A/B testing) to figure out what users want in near real time. According to Paul Berry, CTO, the site randomly displays one of two headlines for the same story for five minutes. After the elapsed time, the version with the most clicks wins and everybody sees that one.

Fuente: Johnson, Clay (2011-12-14). The Information Diet: A Case for Conscious Consumption (Kindle Locations 864-867). OReilly Media – A. Kindle Edition.

Más sobre: , — diciembre 26, 2011

Periodismo de datos: Facts are Sacred

Por Mancini

También publicado en huffingtonpost.com

El 22 de diciembre pasado salió a la venta la edición Kindle del libro de Simon Rogers Facts are Sacred: The power of data. El autor está a cargo de uno de los proyectos de periodismo de datos más interesantes de la industria, el Data Store de The Guardian.

Facts are Sacred: The power of data es un aporte valioso. No es un recetario estricto ni vanidoso sobre cómo hacer periodismo de datos. Está escrito desde una cocina donde la materia prima es información dura creciente y todas las herramientas son provisorias. Y donde la misión es clara: hacer periodismo convirtiéndose en un puente entre la enormidad de la información pública y la audiencia.

El libro es casi en su totalidad descriptivo y ofrece pocos pero jugosos comentarios reflexivos sobre la mutación de la profesión. Rogers relata en detalle cómo trabajan en el Data Store de The Guardian recorriendo los trabajos más importantes que realizaron. Facts are Sacred es la cocina de los mejores platos que sirvieron en el DataBlog.

Es de algún modo, también, un conjunto de primeras crónicas de campo sobre los problemas y desafíos con los que nos enfrentamos los periodistas en la era de la abundancia informativa, donde la escala de la producción de datos y la diversidad de formatos demandan nuevos estándares y herramientas pero sobre todo una visión renovada sobre nuestro trabajo.

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Un Norte sin Centro

Por Mancini

El consumo cultural está algunos años por delante de la producción de contenidos. Los públicos empujan la evolución de la industria mediante prácticas y usos novedosos. Es probable que haya más pistas sobre el futuro de los medios en el modo en que la audiencia interactua con los contenidos que en las imágenes impresionistas que imaginamos sobre el porvenir de la producción.

Las métricas de algunos medios digitales expresan una nueva brújula, que demanda un itinerario que desplaza o, como mínimo reinterpreta, toda idea de centralidad:

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Más sobre: , , — diciembre 16, 2011

La felicidad llegó 8 años tarde

Por Culell

Durante esta semana se lanzó en Chile la venta online en el sitio de i-Tunes. Me tiré de cabeza: mi primera compra fue The Dark Side of the Moon (deluxe experience version, remastered) por 13,99 dólares (*). Incluye los temas del disco original, versiones en vivo, videos, memorabilia, etc. ¿Por qué me tiré de cabeza? Porque más de una vez tuve ganas de sumar música a mi biblioteca (que se compone en su mayoría de CD´s subidos a mi PC) de forma rápida, impulsiva, sin complicaciones. Y si había que pagar estaba dispuesto. Hasta ahora ningún sitio me ofrecía todo eso junto.

Pero la pérdida de la virginidad i-Tunes me resultó más reveladora de lo que esperaba, sobre todo cuando me di cuenta de que pasaron ocho años desde que se lanzó la tienda en USA. Y mientras tanto nosotros acá teorizando acerca de la experiencia de compra online, de los micropagos, de los modelos de negocios y toda esa larga lista de lugares comunes, aburridos y empalagosos. Ahora, se terminó la sanata: compré como quería a un precio lógico y me di el gusto de tener rápido lo que buscaba y más.

La experiencia supera a cualquier especulación, eso ya lo sabemos. Pero en este caso la experiencia reconfigura hábitos y, en este caso, para mí, un suponer, no hay vuelta atrás. Ya lo decía el amigo Jeff Bezos: no importa lo que va cambiar en los próximos 10 años, importa lo que no va cambiar en los próximos 10 años. La gente siempre va a querer comprar lo mejor, más barato y más rápido, agrega él (Bezos). Sobre certezas de ese tipo hay que fundar lo que viene, creo.

(*)Un CD en una tienda en Chile cuesta unos 10 mil pesos que equivalen, aproximadamente, a 20 dólares.

Más sobre: , , — diciembre 15, 2011

Periodismo y robots: cómo superar el viejo luddismo

En su libro Hackear el periodismo, Pablo Mancini abre la polémica sobre el futuro de la profesión con su frase “que me reemplace un algoritmo”. Si la mayoría de las redacciones online tienen un plantel que se dedica a copiar y pegar cables de agencia, si no se incentiva la producción propia y la experimentación a la hora de trabajar, entonces los periodistas estamos perdidos. ¿Por qué insistir en la elaboración humana cuando las tareas que realizamos pueden ser realizadas por robots?

En todas las industrias, desde la revolución industrial en adelante, se presenta el “peligro” latente de que la automatización de los procesos productivos actúe en detrimento de la labor de las personas de carne y hueso. Por el siglo XIX, el luddismo reaccionó ante esto de forma violenta. Este movimiento obrero en Inglaterra profesaba el odio a las máquinas y, para vengarse de ellas por ser supuestamente las causantes de despidos y de las bajas en los salarios, rompían las instalaciones de las fábricas en donde trabajaban.

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En un abrir y cerrar de ojos

Por qué el amor de transferencia es imprescindible para las entrevistas periodísticas 

En su libro Inteligencia intuitiva: ¿por qué sabemos la verdad en dos segundos? el escritor canadiense Malcom Gladwell se pregunta por qué alcanzamos certezas de forma rápida al enfrentarnos con un nuevo problema. Al elegir pareja, tutor, carrera o empleo cuentan más las primeras miradas y gestos que el uso conciente de la palabra. A diferencia de la tesis racionalista cartesiana, Gladwell sostiene que no se piensa y luego se hace, sino que recurrimos a otro tipo de razonamiento que poco tiene que ver con la lógica, y que gobierna nuestras acciones a través de la intuición, el impulso, la percepción.

El sentido común denomina “primera impresión” o “cuestión de piel” cuando nos enteramos cómo es otra persona en el mismo instante en que la conocemos. El psicoanálisis, por su parte, argumenta que se trata de una relación social de transferencia, por la que atribuimos ciertas características al otro al basarnos en nuestras propias experiencias previas y expectativas.

Más allá de la teoría interpretativa que apliquemos, es cierto que durante una entrevista (del tipo que fuere: terapéutica, laboral, periodística) se establece un vínculo humano que se conecta con lo afectivo. Por eso, siempre que se acepten las reglas de juego de esta relación de a dos, hay que saber que nos involucramos en un lazo de amor.

Los manuales tradicionales de periodismo poco se interesan en este aspecto silenciado de la dinámica de la entrevista. Mucho se ha dicho sobre ella como tipo textual, y poco se ha problematizado como vínculo social. Pareciera que se ha ignorado a la entrevista como modo de acceso a una subjetividad, como vínculo humano transferencial, como charla asimétrica o conversación artificial.

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Casciari y la CNN a la medianoche

Por Culell

Ayer vi el video de Hernán Casciari en Tedx Buenos Aires. Como a muchos, aunque conocía la historia, me produjo emoción. Más tarde, a la medianoche, mientras intentaba dormirme haciendo zapping, me detuve en el final del programa de Carmen Aristegui en la CNN en español. Estaban como invitados el poeta Javier Sicilia y el periodista Ricardo Cayuela, el tema era comentar el libro: “El México que nos duele”. Cayuela, argumentó que dos de las causas de la crisis social que vive Mexico son: la ruptura del tejido social y la falta de espiritualidad. Puso como ejemplo de la ruptura del tejido social a la invasión de los supermercados, que hacen desaparecer a los almacenes de barrio, a los pequeños comercios y que, finalmente, le quitan a la gente la posibilidad de vivir de lo que saben hacer. Esos son los verdaderos emprendedores, dijo. Sicilia, el otro invitado, agregó que la idea de atraer inversión, tan sacralizada en el modelo capitalista, no siempre es un valor, muchas veces produce efectos de destrucción. Cayuela también explicó que con falta de espiritualidad (no de religión) se refiere a la pérdida de sentido de momentos simples como disfrutar del pan o de reunirse con la familia y los amigos. Está búsqueda de sentido, el sentido de la vida en definitiva, es anulado por la compulsión por el consumo, concluyó. (Más o menos así fue la cosa, les pido disculpas si no reproduzco con acierto la conversación pero me estaba durmiendo…).

Esta mañana hice el link: La esencia del proyecto de Casciari es reconstruir el tejido social: un proyecto con amigos, con su audiencia (que es el círculo ampliado de sus amigos), su familia, su barrio en España, Buenos Aires, su pueblo Mercedes y así. Derrotó a los supermercados. Por otra parte es un proyecto espiritual, en ese sentido lo trasciende, hay un profundo amor en su trabajo, cada decisión de su empresa es coherente con sus principios y con sus ideas. En el fondo la propuesta de Casciari es cambiar la sociedad no solo editar revistas y libros sin intermediarios. Y, por último, la puesta en escena de su discurso también fue reveladora: un gordito tembloroso apoyándose en una silla para tomar valor, leyendo un papel arrugado y sin power point, en un auditorio en el que unos cuantos creen que la clave para cambiar a la sociedad es atraer inversiones. Esos también lo aplaudieron de pie ¿habrán entendido?


Adopt a four screen strategy: mobile, tablet, PC, ipTV

Por Mancini

Un video imperdible con presentaciones sin desperdicio en la cumbre del Global Editors Network en Hong Kong.

Relacionado: Entrevista sobre Hackear el Periodismo en Global Editors Network

Más sobre: , , — noviembre 29, 2011

Como una red y no como un imán

Por Mancini

También publicado en el huffingtonpost.com

El trabajo y los resultados de los medios digitales se producen en la red, pero generalmente se los mide y evalúa como un imán.

Por la propia configuración del consumo cultural analógico, los medios tuvieron históricamente más de imán que de red. La misión de atraer audiencia es parte esencial de la genealogía de los medios de comunicación y de los productores de contenidos. El periodismo y la publicidad en ese sentido son formas explícitas de esa lógica de la atracción. Todos a mi. Look at me. La formas broadcasts son por definición un imán.

La eficacia del medio-imán es fácil de medir: cuántos objetos atrae, con qué velocidad, y durante cuánto tiempo es capaz de contenerlos. La eficacia de un medio-red es mucho más compleja: cómo se conectan los objetos, cómo se compone el valor de esas conexiones, cómo son las propiedades de transitividad entre ellos, entre otras variables que hay que ponerse a pensar de inmediato.

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Más sobre: — noviembre 27, 2011

El salario del miedo

Por Culell

La maravillosa película franco italiana El salario del miedo relata la operación para apagar el incendio de un pozo petrolífero. Por esa época el método para lograrlo era producir una potente explosión: el oxígeno que consume se lo resta a la combustión del incendio y lo apaga.

El método es análogo al que utilizan las corporaciones para comunicarse en las crisis: utilizan todo el poder de fuego mediático posible para dar su versión y hacer desaparecer el problema. Una explosión quita el oxígeno. Muchas veces también usan ese mismo poder para silenciar el tema en los medios.

En estos días observamos que el método es antiguo. La nueva ecología de la comunicación muestra que en los incendios ya no hay un foco sino muchos, y de nada vale intentar apagar uno con toda la potencia disponible, porque inmediatamente aparece otro y otro y otro. Da la impresión de que el remedio más eficaz es uno solo: la transparencia.

Sorprende y coloca en un mismo plano de diálogo a las corporaciones y a los ciudadanos. Y así los gigantes tienen la oportunidad de contar sus debilidades y decir: nos equivocamos. También pueden negociar soluciones con su audiencia, los consumidores. Esto, que suena utópico, visto desde la lógica de los negocios es práctico y efectivo; y tiene un costo aún complejo de medir, pero pareciera que no es mucho mayor que el de usar toda la artillería; y hasta podría ser menor. Lo que aparece como certeza es que funciona.

El mayor costo, el más intangible, es el que siente el gigante sentándose en el piso para hablar con los enanos, que, además, son miles, millones. Y los gigantes cuando se sienten humillados son impredecibles, capaces de inmolarse o de un genocidio. Solo su interés por los negocios los puede hacer entender que ser transparentes de verdad los puede salvar; y cuentan con un punto a favor no menor: la mayoría de los enanos quiere seguir consumiendo lo que producen. Eso sí: bueno y barato. Lo de siempre.

Más sobre: , , — noviembre 26, 2011

TV: no es el fin, es otro comienzo

Los estudiosos de la televisión no paran de argumentar que estamos siendo testigos del principio del fin de la televisión. En el libro El fin de los medios masivos, Mario Carlón, Mirta Varela, Carlos Scolari y Eliseo Verón analizan por qué el medio que otrora reunió a la familia en el seno del hogar, resolvió dentro de la casa todas las contradicciones y aglutinó las diferencias en pos de la homogeneización, hoy se enfrenta a, nada más ni nada menos, que a su muerte.

La actitud de las jóvenes audiencias respecto al consumo cultural de la televisión evidencia un cambio similar. Como demuestra Marcelo Urresti en Ciberculturas juveniles, las prácticas de los nativos digitales se orientan hacia las nuevas tecnologías y perciben a la TV como un aparato obsoleto, anticuado, y poco efectivo para sus intereses de co-producción, interactividad y participación activa.

Sin embargo, el hecho de que la televisión se esté quedando vieja no significa que haya que abandonar todas las esperanzas y firmar su certificado de defunción. Hoy, más que nunca, es necesario detenerse a pensar cuál es su enfermedad, cuáles son los síntomas, cuál es la raíz del malestar y qué remedios son los mejores para curarla. La solución, como estas investigaciones indican, no es volver al pasado sino adelantarse al futuro, a la TV de mañana.

Según la agencia Social Media Room, más del 50% de los menores de 28 años que miran televisión lo hacen mientras comentan un programa determinado en Facebook o para difundir opiniones sobre los contenidos en Twitter. Cuando se transmitió por TV el Super Bowl, por ejemplo, se mandaron más de 4 mil mensajes por segundo. Un estudio de NM Incite, de la compañía Nielsen/McKinsey, descubrió que, de hecho, hay una correlación entre el rating televisivo y la actividad de los internautas en las redes sociales.

Esta conducta conecta el consumo televisivo con las costumbre s emergentes que se dan de hecho en el espacio virtual, y la televisión de antes no puede ignorar que su audiencia está hablando de ella desde un espacio ajeno. Los generadores tradicionales de contenidos tienen un eco inusitado en la red de relaciones, y es una oportunidad única para fomentar discusiones, proponer acciones y propagar la programación hacia lugares inusitados.

En los 90, Oscar Landi en Devórame otra vez instaló la pregunta de “qué hizo la televisión con la gente, qué hace la gente con la televisión”. Hoy tendríamos que seguir tratando de averiguar lo mismo: ¿por qué se consume lo que se consume y en dónde? ¿Qué buscan y qué pueden encontrar los televidentes en las nuevas pantallas integradas?

La presencia de la TV en estas plataformas de interacción sirve para averiguar qué es lo que los televidentes/cibernautas desean de ella, qué críticas le hacen, y qué le piden.  También para saber más sobre ellos, sobre las comunidades que encarnan, los intereses que persiguen, las necesidades que satisfacen cuando entran en contacto con sus pares. La información abunda, es caótica, pero no debe ser ignorada a la hora de diseñar la nueva televisión.

Las pistas para descubrir las claves de la TV del mañana no están dentro de la programación de la televisión, sino fuera y alrededor de ella. Una vía posible sería, además de analizar cómo van cambiando programas, formatos y formas productivas del pasado, centrarse en el paratexto, como sugiere Jonathan Gray en Show Sold Separately.

La televisión, que en los últimos tiempos ha sido un medio meta-textual por excelencia, tiene que dejar de mirarse el ombligo para sacar lo mejor de lo que está sucediendo a su alrededor. Los user-generated contents como los fansites, blogs o videos amateurs, el despliegue de las franquicias de Hollywood en múltiples plataformas como las pantallas, móviles y libros, el desarrollo de tráilers y  publicidades complementan la experiencia del espectador y cobran sentidos intertextuales que exceden al texto principal. Es más, Gray sostiene que no existe “un” texto principal, sino un conjunto de textos que conviven entre sí y general sentido en su interrelación.

Lo que está sucediendo con la TV hoy no puede obviarse, y meditar sobre su muerte sólo es productivo si genera nuevas preguntas. No se puede decretar el final de una medio que no pertenece a quienes la hacen (o a quienes pensamos sobre ella) sino a quienes la disfrutan. Como dice el crítico cultural Raymond Williams, la TV condensa preocupaciones institucionales y usos sociales. Y habrá que pensar en sus aplicaciones antes de hacer su autopsia.

Más sobre: — noviembre 18, 2011

Televisión conectada = personalización total

Por Mancini

En noviembre de 2009 creamos en ElComercio.pe el primer diario producido 100 % con contenidos de Youtube. ¿El rol de los periodistas? Curar videos y producir más contenidos sobre ellos, dar contexto e inscribirlos en las noticias y temas que desarrolla el diario impreso y online.

ShortForm.com va también en ese plan y lo profundiza. La curaduría es totalmente distribuida y resuelve un problema que los medios todavía no pueden: encaminar la oferta hacia un modelo de audiencia única: personalización total para cada miembro del público. Un producto, un canal, una portada, una sección, para cada miembro de la audiencia. El caso ShortForm.com está totalmente orientado a las nuevas formas de participación en la televisión conectada.

Con una barra de progreso que está en otra etapa pero en aceleración constante, a medida que se distribuyen los procesos de producción, gestión y circulación de contenidos, los modelos de personalización de consumo se vuelven cada vez más valiosos. A veces solicitando algo de trabajo por parte de los públicos, otras con inteligencia asistida.

Aun los medios digitales más innovadores en el campo de la tecnología y de los contenidos están en deuda con una fase de la evolución del consumo que, es probable, esté en etapa embrionaria, pero que con toda seguridad no tenga retorno posible: la personalización natural y transparente del contenido.

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Más sobre: , , , , — noviembre 7, 2011

El valor de la negatividad

El mercado periodístico es siempre un buen lugar para analizar la ecología mutante de las conductas en la web. ¿Es conservador promocionar productos que todavía se imprimen nada más que en papel? Yo usaría otra palabra, más drástica y pedestre. La zona ambigua, en cambio, surge donde lo digital convive con lo analógico. La versión más triste de ese “caos y desolación” está en considerar lo digital como una plataforma subsidiaria de lo analógico: un buen ejemplo es usar Twitter para “promocionar” contenidos impresos que nadie va a molestarse en comprar y leer (excepto las personas que probablemente no tengan Twitter y que, en el mejor de los casos, consideren que comprar diarios y revistas es “romántico”). Ahí se define la tibieza torpe de los ignavi del periodismo tradicional, atrapados en la jaula de sus propias limitaciones. En el mejor de los casos, lo digital es lo analógico puesto en una función performativa: no te contamos lo que ya pasó, te contamos lo que está pasando, mientras está pasando y con la clara conciencia de que ese mismo rol “ordenador” es lábil, casi inútil y de tercer o cuarto orden a la hora de medir la arquitectura de los eventos. Esto está muy claro en cualquier red social: las audiencias producen, moldean y sostienen sus propios contenidos. Crean el acontecimiento, lo analizan, lo critican, lo agotan y pasan al siguiente. Aún así, todavía hay quienes se sienten satisfechos reivindicando el sentimentalismo “artesanal” de dedicarse a tareas obsoletas como tomarse el trabajo de pensar “qué le interesa al público”, del mismo modo que todavía hay mucha gente que sigue comprando televisores para mirar televisión. Ver cómo esas prácticas y sus discursos son arrastradas por la época es un ejercicio forense casi cruel.

Una entrevista sobre #Findelperiodismo y otras autopsias en la morgue digital.


¿Se viene la neo-neo televisión?

Hace 28 años, Umberto Eco relataba cómo la televisión se estaba transformando, con su famoso artículo “De la Paleo a la Neo-Televisión”. Si antes la tele se dedicaba a prescribir conductas, a informar a los televidentes sobre realidades exóticas, a proponerles modelos a imitar o mundos a recrear; la Neo-TV inauguraba un discurso meta-referencial. La tele, en este nuevo paradigma, no deja de hablar de otra cosa que la tele misma. Con la multiplicación de programas basados en el archivo, que no hacen más que reproducir fragmentos de otros espacios de la programación, es fácil entender lo que Eco explicaba. Hoy, después de que haya pasado mucha agua bajo el puente y, sobre todo, con la revolución de los nuevos medios online, sería inocente que pensar que la televisión sigue igual.

En un coloquio internacional organizado por Fundación Telefónica con motivo de los 60 años de televisión argentina, varios académicos de diferentes partes del mundo se juntaron para debatir sobre el futuro del que fue uno de los medios más hegemónicos del ecosistema comunicacional.

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Más sobre: , , , — octubre 26, 2011

Presentación Hackear el Periodismo @ Chile

Por Mancini

El jueves 20 de octubre pasado presentamos el libro Hackear el periodismo. Manual de laboratorio en la Universidad del Pacífico, en Santigo de Chile. Tuve el honor de estar acompañado por colegas y amigos que admiro y quiero mucho: Arturo Catalán (OCD), Guillermo Culell (El Mercurio) y Cristian Tatov Villarroel (La Tercera). Este video es el documento de esa tarde, donde hubo toda clase de momentos: íntimos, reflexivos, divertidos, irónicos, transparentes.

Mi agradecimiento a las autoridades de la Universidad, a todos los que fueron a la presentación y especialmente a Arturo, Culell y Tatov.

Más sobre: , — octubre 25, 2011

Periodismo = Los Periodistas + Los Robots + La Audiencia

Por Mancini

La portada de TN.COM.AR durante la cobertura de las elecciones presidenciales del 23 de octubre del 2011 tuvo la siguiente formulación:

Contenido Periodístico (Generado por la Redacción) + Data Pública (generada por el Estado y procesada por Robots) + Participación de la Audiencia (Generada en las redes sociales).

Esa formulación se resolvió de la siguiente manera:

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Los ‘Anfibios’ del Huffington Post

Por Mancini

La industria de los medios atraviesa su Era Amphibia. Todos los jugadores se piensan cada vez más como parte de un ecosistema cambiante, donde son cruciales la adaptación y la construcción de cartografías nuevas para territorios explorados y desconocidos. Donde conviven modelos y prácticas del ‘viejo’ y ‘nuevo’ orden. Donde ser el rey de la selva ya no es garantía de nada. De ahí el nombre de esta página rebautizada en el 2008 como Amphibia. Sorprendentemente, entrevistada por El País, Arianna Huffington usa la misma metéfora para procesar el cambio que atraviesa la profesión periodística y la industria de medios.

El País: ¿Cree que será sencillo transmitir la manera de trabajar de The Huffington Post a periodistas fuera de su órbita?

Arianna Huffington: Nosotros lo que hacemos, incluso cuando contratamos a periodistas tradicionales en Estados Unidos, es asegurarnos de que son lo que llamamos anfibios, que puedan andar en tierra y nadar en el mar. Necesitamos ese tipo de periodistas anfibios para el futuro, porque queremos que abracen por un lado las grandes tradiciones del periodismo clásico, en cuanto a precisión, comprobación, ecuanimidad, búsqueda de la verdad o impacto informativo, y al mismo tiempo nos sentimos muy cómodos con las nuevas reglas del camino, el tiempo real, la tecnología que nos permite interactuar o la participación de los lectores. Y no todo el mundo está preparado para ambas facetas.


La ‘autobiografía no autorizada’ de Julian Assange

Por Mancini

Cuenta algunas pocas cosas nuevas sobre la relación con su hijo, Daniel Assange. La historia del nacimiento del movimiento Cyberpunk en Australia es muy buena. Al igual que las reflexiones sobre sus primeras horas conectado, cuando todo era modems y líneas de comanado. Pero no hay mucho más.

No es un gran libro, ni en el sentido de cómo está escrito ni en la información que revela. Tiene momentos importantes, sí, y los hay reflexivos también. Ofrece anécdotas curiosas, pero no va más allá. La obra no perjudica al autor ni lo lleva a un mejor lugar. No hay mucho más de lo que ya ha dicho en entrevistas durante los últimos meses. Hay argumentos, justificaciones y chicanas. Hay algunas explicaciones y trasfondos. Es un libro de verano. No profundiza en la vida personal de Julian Assange ni en los fundamentos ideológicos y filosóficos de las filtraciones y la actividad de Wikileaks, más allá de algunos párrafos y unas cuantas frases contundentes. Se nota y mucho que el texto es un borrador al que le faltan horas de trabajo. Al libro le falta un norte, algo que sí parece tener o dice tener Julian Assange.

El libro fue publicado hace dos semanas por la editorial Canongate Books en Inglaterra. No está firmado y no lo escribió Assange sino un escritor fantasma que pasó unas cuantas decenas de horas con él. El fundador de Wikileaks quiso detener la publicación, pero Canongate Books no le hizo caso y decidió proceder con lo estipulado en el contrato. Después de “leerse”, Julián dijo que “toda memoria es prostitución”.

El libro Dentro de Wikileaks, de su ex compañero Daniel Domscheit-Berg, está muchísimo mejor escrito y tiene la tensión de una novela policial que atrapa. Aunque claro, la memoria de Domscheit-Berg no es prostitución, es venganza.

Más sobre: , , — octubre 12, 2011

Veinte días con un e-reader

I
Hace falta sostener un e-reader durante cinco minutos y usarlo otros diez para preguntarse: ¿por qué todavía no se «discografizó» el mercado editorial en papel?

¿Qué sostiene a los grandes grupos editoriales en esa posición privilegiada del mercado para que, al menos en América Latina, continúen vendiendo esas masas de celulosa entintadas y encuadernadas que llamábamos libros?

La pregunta, por supuesto, es acerca de ciertas prácticas conservadoras que contribuyen a la volatilidad de ese otro tópico denominado #derrotacultural.

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Steve Jobs: el dolor por la muerte de un rico

Por Culell

Dicen que la fortuna de Jobs es de más de 8500 millones de dólares. No es usual que se lamente la muerte de un señor tan rico y que además se trate del CEO de una corporación. Otro dato curioso es que casi no tiene detractores públicos (digo casi porque alguno debe haber por ahí…). Se me ocurre pensar (nada original) que la razón de tanto afecto masivo hacia él se debe a su talento. Aunque el capitalismo casi siempre celebra el talento de las estrellas del rock y del pop o del cine y la TV, no de un señor que diseña computadoras o aparatos raros. ¿Será entonces que la razón última está en que estos aparatos son parte de nuestra vida, receptores de nuestro cariño, compañeros inseparables y por lo tanto su inventor merece nuestra admiración y homenaje? Y sí, ese es su gran logro: convertir a la tecnología en vida.

La evolución de su producción quizá se pueda reducir a dos hitos: el mouse y la pantalla táctil del iPhone. Ninguno fue su invento pero supo que hacer con ellos mejor que nadie. Puso en contacto la inteligencia de las personas con las máquinas, las conectó. Primero usó un aparatito que ahora nos resulta torpe y molesto y después de muchos años logró que fuesen los dedos sin más intermediarios. Supo integrar tecnologías dispersas pensando al revés: desde la gente, desde el final del proceso creativo. Se propuso hacer con ellas máquinas más útiles, más fáciles de usar y más lindas. Se obsesionó con que la gente las ame. Siempre sorprendió, aún con sus fracasos, y nunca fue mediocre. Hoy muchos sienten vértigo por el futuro de sus creaciones “qué pasará ahora”, dicen. Cuando veo a mi hijo Benja, de dos años, jugar con el iPhone o pasándole el dedo a la TV, con la pretensión de que se comporte igual, me relajo. ¡Viva la inteligencia! (por sobre el capital), gracias Steve.

Escrito para el diario Público (España)

Más sobre: , — octubre 10, 2011

A propósito de un concierto de Andrés Calamaro en Nueva York

“Soy periodista, man. Cuento lo que veo. En una crónica, el culo tenía que estar”

I
La disección de la frase de @HernaniiNY ilustra el proceso de desgaste de una maquinaria simbólica en decadencia, mientras que su soporte la coloca en la sintonía del destino inevitable de toda aristocracia.

@HernaniiNY:
Tranquilo, man. Sos uno de los músicos que más escuché y admiré en mi vida. Sólo me pareció que el jueves la cachereaste.

Nuevamente: ¿qué es hoy la crónica sino una viuda embarazada?

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Un tirano competente

Por Mancini

El miércoles pasado murió Steve Jobs. Tenía 56 años y un cáncer de páncreas diagnosticado en 2004. Fue cofundador de Apple y máximo accionista individual de The Walt Disney Company. También creó Pixar, la compañía que produjo Toy Story, el primer largometraje de animación por computadora de la historia. Inventó la computadora NeXT, que se convirtió en el primer servidor de la Web. Dejó una herencia calculada en más de US$ 7 mil millones, productos innovadores y una empresa que tiene el desafío de sobrevivirlo con éxito.

Era el número uno de una compañía, pero la interpretación generalizada de su deceso lo iguala a un artista mundialmente reconocido o a un líder indiscutible de la época. Sus productos no sólo tienen consumidores, también fans acérrimos, creyentes y seguidores incondicionales. En el periodismo y en las redes sociales lo canonizan como genio, le otorgan el título de Da Vinci del siglo XXI e, incluso, están quienes dan por huérfana a la evolución de la tecnología.

A medida que los productos de Apple se fueron popularizando y diversificando, Jobs se transformó en sinónimo de “cool”, de refinamiento y elegancia tecnológica. El eslogan creado por Apple en 1997, Think Different (Piensa Diferente), un aforismo que sintetizó su filosofía de la distinción, ahora espera su turno entre el purgatorio de la moda y el reconocimiento de la historia.

Mientras tanto, todos estamos algo en deuda con el Dios/CEO Steve Jobs. Todos somos beneficiarios de sus creaciones.

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Más sobre: , — octubre 9, 2011

Comienza la Era ‘After Cool’

Por Mancini

Steve Jobs era el número uno de una compañía, pero la interpretación generalizada de su muerte lo iguala a un artista mundialmente reconocido o a un líder indiscutible de la época. Sus productos no sólo tienen consumidores, también fans acérrimos, creyentes y seguidores incondicionales. El periodismo y en las redes sociales lo canonizan como genio, le otorgan el título de Da Vinci del siglo XXI e, incluso, están quienes dan por huérfana a la evolución de la tecnología.

Cómo será el porvenir de Apple y sus productos es una pregunta pertinente. Cuál será el verdadero legado de Jobs, probablemente también. Pero quizá no alcanza, quizá es rudimentario pensarlo de ese modo.

La tecnología y el diseño están a salvo. Apple y su familia no la tendrán fácil, pero se sobrepondrán a la pérdida y saldrán adelante. El problema que deja Jobs en la tierra es de otro orden.

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Más sobre: , — octubre 8, 2011

Proyecto Asterión: net-journalism

Por Culell

Hace unos días hurgaba entre mis viejas presentaciones de power point buscando material para el taller de la FNPI que hicimos en San Luis Potosí, Mexico. Allí me encontré con un slide de un proyecto que imaginamos durante muchas tardes con Mancini en Lima durante el 2008/9. El texto intenta ser inspirador y describir el espíritu de las ideas. Quizá nunca nadie haga algo parecido pero lo seguro es que con Pablo coincidimos en el sueño sobre el periodismo que viene.

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Proyecto Asterión: net-journalism, journalism on the Web
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Es una organización periodística
Descentralizada, Orgánica, Arbitraria, Amorfa y Ubicua. Sin límites. En red.

Sus partes son: Los nodos y Asterión.
Los nodos: Periodistas en red que producen información original y distinta.
Sus fuentes son: la red y/o sus propios contactos.
Su talento es mezclar: crear relaciones y producir un mix.
Su herramienta de trabajo es una consola: todo está allí: fuentes externas, agregadores, programas de edición, publicador, todo en un browser. Es clouding.

Asterión: Es el director.

Asterión lee, mira y escucha todo lo que produce la red de periodistas –cada uno- y lo edita. Lo evalúa y lo valora. Decide qué es lo más importante para su audiencia y se lo ofrece. Su audiencia es única: una sola persona. Un solo receptor. Porque su inteligencia trabaja a pedido y a medida.

Su objetivo es sorprender no gustar. Es antipático pero el más inteligente y sagaz y muchas veces irónico. Y tiene una obsesión: la precisión.

Asterión trabaja todo el día todos los días. Asterión aprende y cada día es más joven. Asterión es un algoritmo. Él manda.

Más sobre: , — octubre 3, 2011

Homo Mobilis

Por Mancini

Frente a lo desconocido, es más fácil y tranquilizador observar sólo un perfeccionamiento de lo conocido. Frente a lo desconocido, no se trata de prever, sino de innovar. Para comprender el futuro no hay que actuar como adivino, sino como inventor, es decir, como creador de las cosas que sólo existen en estado simple potencial.

El libro de Georges Amar, que la editorial La Crujía acaba de publicar en español, no es un solamente un ensayo sobre la evolución del transporte público. Es un libro sobre innovación y, de algún modo, es también un conjunto de apuntes sobre la evolución de las redes sociales en las instancias de desplazamiento urbano.

Homo mobilis. La nueva era de la movilidad, avanza sobre aspectos que conectan la transformación de la industria del transporte con la evolución de los públicos, las relaciones y el consumo cultural. Supongo que para los profesionales del mundo del transporte es un libro esencial, pero entiendo que para los productores de contenidos puede funcionar como la bomba perfecta que necesita la represa desvencijada que contiene todavía a la producción mediática en los espacios y tiempos de consumo de principios del siglo pasado.

Amar habla del principio de religancia: “Una de las perspectivas más prometedoras en materia de infraestructura urbana es precisamente la de la religancia, creación de lazos y de sinergias entre redes de flujos urbanos de naturalezas muy diferentes: flujos de viajeros, de información, de energías, de mercancías, de calor, de residuos, de servicios, de formas culturales, etc”.

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Negociar y delegar la relevancia

Por Mancini

Primero The Wall Street Journal y The Guardian después lanzaron hace unos días unas llamativas aplicaciones en Facebook, difundidas y comentadas a lo largo y a lo ancho de toda la constelación de blogs y sitos sobre la industria.

Donde reina la inercia y gobierna lo reactivo, donde los efectos calmantes de la burocracia editorial adormecen a cualquiera, como ocurre en el caso de los mainstream media, casi cualquier iniciativa es digna de ser celebrada. Se ha dicho mucho sobre estas dos aplicaciones, sobre estas dos Ediciones Facebook, y no lo leí pero seguramente alguien ya haya proclamado que ésta es, casi seguro, la salvación.

Aunque no parezcan más que dos lanzamientos con el 0.01 del presupuesto de The Daily, con marketing del viejo broadcasteado a fuerza de logos centenarios, hay dos variables clave. Dos emergentes que todavía no encuentran trayectoria de crecimiento ni destino en el mercado los medios, pero que ahí están y, el ecosistema indica, tendrán cada vez mayor relevancia. Se trata de una doble delegación.

Por un lado, editorial: las noticias que muestra la portada están allí en función de cómo interactúa mi red de contactos en esa red social con los contenidos del medio. La jerarquización editorial profesional cede el paso en ese contexto de interacciones a la personalización a través de la organización social de los contenidos, y esto no es un atentado sino una redefinición, que no reemplaza sino que convive con el core funcional de los editores. Un producto para muchos pero, también, un producto distinto para cada uno.

Por otro lado, una cesión comercial: el stock comercial de los medios digitales se compone por el tiempo de atención de los usuarios a los contenidos, o exposición a la marca. Eso es lo que se vende a los anunciantes. En estas aplicaciones el modelo es claro: todo lo que está dentro del layout producido por el medio, lo monetiza el medio. Lo que está fuera, Facebook. Es la lógica invertida de una AdNetwork: si hasta ahora los medios cedían a terceros parte de su stock de impresiones en el sitio oficial para que lo rentabilicen, ahora los publishers también van a las AdNetworks (¿No son Facebook y Google, sobre todo, redes publicitarias?) con su contenido en busca de audiencia y dividendos.

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Más sobre: , , , — septiembre 27, 2011

Conferencia de José Luis Orihuela en Blog Power 2011

Por Mancini

La vi y escuché en vivo por la red, y ahora gentileza de @tatov, disponible. Imperdible.


Más sobre: — septiembre 26, 2011

Con el periodismo a otra parte

Por Mancini

Más sobre: , — septiembre 26, 2011

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Hackear el periodismo

Hackear el periodismo

Pablo Mancini
ISBN 978-987-601-134-1
La Crujía Ediciones - 2011

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